"Cada jugador de Liga de Quito llegó a cobrar hasta 80.000 dólares por participar en el Mundial de Clubes", revelé durante mi participación en Voz Autorizada. Ese premio económico fue una recompensa para un plantel que hizo historia representando al fútbol ecuatoriano en uno de los torneos más importantes del planeta. Más allá del dinero, aquella participación marcó un antes y un después para el club, que tuvo la oportunidad de medirse con los mejores equipos del mundo tras conquistar la Copa Libertadores.
"Ese premio fue un reconocimiento a un equipo que hizo historia"
Siempre he considerado que aquella generación de Liga de Quito merecía cada uno de los reconocimientos que recibió. Llegar al Mundial de Clubes no fue producto de la casualidad, sino del trabajo realizado durante varios años por jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.
Por eso mencioné que cada futbolista llegó a recibir hasta 80.000 dólares por disputar ese torneo. Era un premio importante para la época y representaba el reconocimiento por haber conseguido algo que ningún otro club ecuatoriano había logrado hasta entonces.
Más allá de la cifra, lo realmente valioso fue lo que significó vestir la camiseta de Liga de Quito en un escenario internacional de ese nivel. Enfrentarse a clubes de talla mundial permitió que el equipo demostrara que el fútbol ecuatoriano podía competir al máximo nivel.
Muchos jugadores vivieron una experiencia única, no solo por el aspecto económico, sino porque tuvieron la oportunidad de representar al país en una competencia reservada para los campeones de cada continente.
Aquella participación dejó enseñanzas, prestigio y una huella que todavía permanece en la memoria de los hinchas albos.
"El Mundial de Clubes cambió la historia de Liga de Quito"
Siempre sostengo que disputar el Mundial de Clubes fue mucho más que jugar un torneo internacional. Ese momento consolidó a Liga de Quito como una institución respetada dentro del fútbol sudamericano y mundial.
Después de conquistar la Copa Libertadores, el club alcanzó un reconocimiento que pocos equipos ecuatorianos habían tenido. La exposición internacional permitió que varios futbolistas despertaran el interés de equipos del exterior y que la institución fortaleciera aún más su imagen.
El incentivo económico que recibieron los jugadores fue una consecuencia del éxito deportivo. Cuando un equipo consigue resultados históricos, también llegan premios que reconocen el esfuerzo realizado durante todo el proceso.
Por eso considero que aquellos 80.000 dólares por jugador fueron una recompensa justa para un grupo que cambió la historia del fútbol ecuatoriano. Ese plantel abrió las puertas para que otros clubes del país soñaran con competir al máximo nivel internacional.
Con el paso de los años, la participación de Liga de Quito en el Mundial de Clubes sigue siendo uno de los capítulos más recordados por la afición alba. No solo por los partidos disputados, sino porque representó el punto más alto de una generación inolvidable que llevó el nombre del club y del Ecuador a la élite del fútbol mundial.







