Yo tuve la oportunidad de vivir muy de cerca la forma de trabajar de Rodrigo Paz Delgado en Liga Deportiva Universitaria de Quito, y puedo decir que era un dirigente que siempre priorizaba al club por encima de cualquier jugador. Cuando veía que un futbolista no rendía o comenzaba a tener problemas de disciplina, primero lo llamaba para conversar. Quería escuchar su versión, entender qué estaba pasando y darle la oportunidad de corregir el rumbo antes de tomar una decisión definitiva.
Pero si después de esa conversación las cosas no cambiaban, a Rodrigo Paz no le temblaba la mano para sacar al jugador del equipo pocos meses después. Él entendía que mantener la disciplina era una de las bases del éxito de Liga de Quito y que ningún nombre estaba por encima del escudo. Esa manera de actuar también servía para limpiar el grupo, fortalecer el camerino y enviar un mensaje muy claro al resto del plantel: quien quisiera estar en Liga debía comprometerse al máximo dentro y fuera de la cancha.
Rodrigo Paz en la historia de Liga de Quito
Rodrigo Paz Delgado fue el dirigente más importante en la historia de Liga de Quito. Asumió la presidencia del club por primera vez en 1967 y regresó al cargo en 1973, aunque su legado fue mucho más allá de los años en los que ocupó oficialmente ese puesto. Durante más de 26 años lideró el crecimiento institucional del equipo y fue el principal impulsor del proyecto que convirtió a Liga en una referencia del fútbol ecuatoriano y sudamericano.
Bajo su liderazgo, el club dejó de pensar únicamente en competir a nivel nacional para convertirse en una institución capaz de luchar por títulos internacionales. La construcción del estadio Rodrigo Paz Delgado, el fortalecimiento de las divisiones formativas y la consolidación de una estructura deportiva profesional marcaron una época que permitió a Liga conquistar los mayores logros de su historia y posicionarse entre los clubes más importantes del continente.
Es importante tener un nexo entre jugadores y directiva en los clubes
Yo siempre he creído que una de las claves del éxito de cualquier institución está en la comunicación entre el plantel y la dirigencia. Cuando existe un dirigente cercano, que escucha a los jugadores pero que también sabe tomar decisiones cuando corresponde, el grupo trabaja con mayor tranquilidad y entiende cuáles son las reglas desde el primer día. Esa relación de respeto fue una de las fortalezas que tuvo Liga de Quito durante muchos años.
Sin embargo, ese nexo también debe tener límites muy claros. Escuchar al futbolista no significa permitir cualquier comportamiento, porque cuando la disciplina se pierde, el rendimiento colectivo suele deteriorarse rápidamente. Esa fue una de las grandes enseñanzas que dejó Rodrigo Paz: dialogar siempre, pero actuar con firmeza cuando el bienestar del equipo estuviera por encima de cualquier interés individual. Esa filosofía ayudó a construir un vestuario fuerte y una institución que durante décadas se acostumbró a competir por los títulos más importantes.







