Conozco muy bien lo que representa vestir la camiseta de Liga Deportiva Universitaria de Quito y por eso me preocupa mucho el momento que atraviesa el club. Lo digo porque personas que están dentro de la institución me han comentado que el camerino está roto y que la convivencia entre varios integrantes del plantel no es la mejor. No hablo únicamente de los resultados deportivos, sino del ambiente que se vive puertas adentro, donde hoy existe una situación complicada que termina influyendo en el rendimiento del equipo cada fin de semana.
Cuando un grupo pierde la armonía, todo comienza a hacerse mucho más difícil. Yo siempre he creído que los campeonatos también se construyen desde el vestuario, con unión, respeto y compromiso entre todos los integrantes del plantel. Hoy siento que Liga de Quito ha perdido parte de esa fortaleza que durante muchos años la caracterizó. Por eso considero que el problema no pasa solamente por el entrenador que se fue, sino por un ambiente interno que necesita ser reconstruido cuanto antes.
Lo que necesita Liga de Quito para atravesar este momento complejo
Desde mi punto de vista, lo primero que necesita Liga de Quito es contratar a un entrenador con mucha jerarquía para tomar decisiones. No basta con que sea un buen estratega o un técnico con conocimientos tácticos; el nuevo director técnico debe tener personalidad para manejar un vestuario complejo, tomar decisiones difíciles cuando sea necesario y recuperar la autoridad dentro del grupo sin importar los nombres que integren el plantel.
En este tipo de escenarios, el liderazgo resulta incluso más importante que el sistema de juego. Un entrenador con experiencia, carácter y respaldo puede reconstruir la confianza del equipo y volver a unir al grupo alrededor de un mismo objetivo. Creo que esa es hoy la principal necesidad de Liga, porque cuando el camerino recupera la estabilidad, el rendimiento futbolístico suele mejorar de manera natural con el paso de las semanas.
La experiencia con Liga de Quito en 2007
No sería la primera vez que Liga de Quito atraviesa un momento de mucha presión. Recuerdo perfectamente lo que ocurrió en 2007 con Edgardo Bauza, cuando una serie de malos resultados provocó el descontento de un sector de la hinchada. La tensión llegó a ser tan grande que, tras un partido disputado el 22 de abril de 2007 en el estadio Rodrigo Paz Delgado, el técnico argentino tuvo que abandonar el escenario escoltado en un patrullero de la Policía Nacional para garantizar su seguridad.
Muchos pensaban que ese proceso estaba terminado y pedían un cambio inmediato en el banquillo. Sin embargo, la dirigencia mantuvo la confianza en Bauza y el tiempo terminó dándole la razón. Años después, Liga de Quito alcanzó los mayores logros de su historia bajo su conducción. Por eso creo que las crisis deben analizarse con serenidad y que las decisiones importantes no siempre deben tomarse únicamente por la presión del momento, sino pensando en el proyecto deportivo que se quiere construir a largo plazo.







