Una de las acciones más polémicas del Clásico del Astillero se produjo durante el primer tiempo, cuando Barcelona SC creyó haber encontrado una oportunidad inmejorable para abrir el marcador desde el punto penal. En una jugada dentro del área de Emelec, el árbitro señaló la pena máxima a favor del conjunto amarillo tras un contacto de Francisco Pizzini. Sin embargo, el VAR modificó completamente el panorama. Luego de ser llamado a revisar la acción, el juez principal detectó que, antes del supuesto penal, el balón había impactado en la mano de Jhonatan Perlaza, lo que constituía una infracción previa.
Tras varios minutos de revisión, el árbitro decidió revertir su decisión y cancelar el penal para Barcelona SC, reanudando el juego con la infracción previa por la mano de Perlaza. La determinación generó una inmediata reacción de los jugadores, cuerpo técnico e hinchas del cuadro torero, quienes reclamaron con insistencia al considerar que el contacto posterior sobre Francisco Pizzini debía sancionarse. No obstante, el reglamento establece que, al existir una infracción ofensiva antes de la falta dentro del área, la jugada queda invalidada.
Emelec fue el equipo que más buscó el arco durante el primer tiempo
Más allá de la polémica arbitral, el desarrollo de la primera mitad mostró a un Emelec con mayor iniciativa ofensiva. El conjunto dirigido por el cuerpo técnico eléctrico fue el equipo que más insistió en ataque, acumulando nueve remates durante los primeros 45 minutos y obligando al arquero José Contreras a intervenir en varias ocasiones para mantener el empate en el marcador.
El guardameta de Barcelona SC fue una de las figuras de la primera parte al registrar dos atajadas importantes, evitando que el conjunto azul pudiera traducir su dominio ofensivo en el primer gol del encuentro. Aunque la posesión y las aproximaciones favorecieron por momentos a Emelec, el equipo no logró encontrar la precisión necesaria en la definición.
El banco de Barcelona reclamó con fuerza el penal anulado por el VAR
La revisión del VAR provocó una airada reacción en el banco de suplentes de Barcelona SC. Desde el primer instante en que el árbitro señaló el punto penal, los integrantes del cuerpo técnico y los jugadores suplentes celebraron la decisión, convencidos de que el equipo tendría una gran oportunidad para adelantarse en el marcador. Sin embargo, la alegría duró apenas unos minutos, ya que la revisión tecnológica terminó cambiando el fallo inicial.
La acción ocurrió sobre el minuto 23 del compromiso y fue uno de los momentos de mayor tensión del encuentro. Mientras el árbitro observaba las imágenes en el monitor, desde el banquillo torero se mantuvieron los reclamos insistiendo en que el contacto sobre Francisco Pizzini justificaba la sanción de la pena máxima. Finalmente, el juez mantuvo el criterio de que la mano previa de Jhonatan Perlaza invalidaba toda la jugada, dejando sin efecto el penal que inicialmente había sido concedido.







