Emelec continúa atravesando una delicada situación económica y actualmente mantiene pendientes los salarios de agosto, septiembre y octubre de 2026 correspondientes a sus jugadores y personal deportivo. Según informó la periodista Emmy Inga, la dirigencia eléctrica consiguió cancelar recientemente la mensualidad de julio, pero todavía no ha podido ponerse al día con las obligaciones de los últimos tres meses. La situación genera preocupación dentro de la institución, especialmente porque algunos integrantes del club también arrastran valores pendientes de administraciones anteriores. El retraso salarial aparece en medio de una temporada complicada para el Bombillo.
De acuerdo con el reporte de Emmy Inga, algunos de los afectados todavía tienen cantidades por cobrar correspondientes al período comprendido entre agosto y diciembre de 2025, además de enero de 2026. Estas obligaciones provendrían de la administración anterior y todavía no habrían sido completamente solucionadas por la dirigencia encabezada por José David Jiménez. Aunque el pago de julio representa un avance, la acumulación de nuevas mensualidades demuestra las dificultades que enfrenta el club para cumplir regularmente con sus compromisos. El principal desafío será encontrar recursos que permitan cancelar los salarios actuales sin descuidar las deudas heredadas.
¿Cuánto dinero debe actualmente Emelec?
Emelec mantiene una deuda total cercana a los USD 36 millones, según las cifras presentadas por su presidente, José David Jiménez, durante 2026. En la asamblea de socios realizada en julio, la dirigencia informó que las obligaciones económicas de la institución alcanzaban aproximadamente USD 35,82 millones, reflejando el complicado panorama financiero del conjunto guayaquileño. Posteriormente, el propio dirigente explicó que la deuda bordeaba los 36 millones de dólares, aunque aclaró que las auditorías correspondientes a ejercicios anteriores permitirían establecer valores más precisos. Esta cantidad incluye compromisos con diferentes acreedores, entre ellos exjugadores, entrenadores, proveedores y entidades financieras.
La magnitud de estas obligaciones explica las dificultades que tiene Emelec para mantener sus pagos al día. Durante los últimos meses, la administración de Jiménez ha tenido que priorizar determinadas deudas para evitar inconvenientes deportivos y administrativos, especialmente aquellas relacionadas con prohibiciones de inscripción de jugadores. Sin embargo, destinar recursos a compromisos anteriores también reduce la disponibilidad de dinero para cubrir los gastos actuales del plantel. En septiembre, el presidente había reconocido públicamente que existían atrasos salariales, aunque entonces mencionó una mensualidad pendiente.
Emelec tiene al Banco del Pacífico como su principal acreedor
El Banco del Pacífico figura entre los principales acreedores de Emelec, debido a una obligación financiera que durante 2026 ha sido situada alrededor de los USD 12 millones. Sin embargo, José David Jiménez ofreció recientemente una actualización sobre este compromiso y explicó que la deuda había llegado aproximadamente a USD 13 millones, incluyendo intereses. Según el dirigente, la administración consiguió negociar una reducción de esos intereses para dejar un capital pendiente cercano a los USD 9,5 millones. Esta diferencia resulta importante porque muestra que el monto inicialmente atribuido a la entidad bancaria no necesariamente representa el saldo actual.
Para el Bombillo, resolver su compromiso con el Banco del Pacífico representa uno de los desafíos más importantes dentro de su proceso de recuperación financiera. La obligación bancaria forma parte de una estructura de deudas que limita la capacidad de inversión de la institución y obliga a la dirigencia a buscar nuevas fuentes de ingresos. Además, el retraso de tres mensualidades señalado por Emmy Inga demuestra que los problemas no se limitan a los acreedores históricos, sino que también afectan el funcionamiento cotidiano del equipo. De cara a 2027, Emelec necesitará establecer un cronograma de pagos que permita reducir sus obligaciones anteriores y garantizar los salarios de sus futbolistas.








