Emelec avanza hacia la posibilidad de convertirse en una Sociedad Anónima Deportiva (SAD), un camino que también fue analizado por Barcelona SC como una alternativa para facilitar la llegada de inversión privada y modificar la estructura con la que tradicionalmente se han administrado los clubes ecuatorianos. Sin embargo, una eventual transformación jurídica del Bombillo no provocaría que sus problemas financieros desaparezcan inmediatamente. El cambio puede ofrecer nuevas herramientas para captar capital y profesionalizar determinadas áreas, pero las obligaciones acumuladas por la institución tendrán que seguir siendo atendidas dentro del proceso.
El punto determinante será encontrar inversionistas con la capacidad financiera y un proyecto suficientemente sólido para ingresar a Emelec. Convertirse en SAD, por sí solo, no garantiza nuevos recursos, mejores contrataciones ni estabilidad económica. La diferencia estaría en que el nuevo modelo podría facilitar el ingreso de capital privado bajo una estructura empresarial, siempre que exista una propuesta que resulte conveniente para la institución. Por eso, la dirigencia encabezada por José David Jiménez ha condicionado cualquier avance importante a la aparición de una oferta seria. La transformación tendría sentido principalmente si forma parte de un proyecto económico capaz de ordenar las cuentas y reducir progresivamente el elevado pasivo.
La deuda total de Emelec sería cercana a los USD 36 millones
Emelec mantiene un pasivo cercano a los USD 36 millones, de acuerdo con las cifras expuestas por el propio José David Jiménez. El informe económico presentado por el presidente situó las obligaciones aproximadamente en USD 35,82 millones, una cantidad que refleja la dimensión del desafío que enfrenta la actual administración. Una eventual conversión a SAD no borraría esa cifra: las obligaciones existentes deberán ser reconocidas, renegociadas o pagadas según corresponda, independientemente del modelo bajo el cual pase a funcionar la institución.
Precisamente por eso, cualquier interesado en invertir tendría que estudiar con profundidad las cuentas antes de comprometer recursos. No sería suficiente ingresar dinero para contratar jugadores y fortalecer inmediatamente el plantel; una parte importante del proyecto tendría que estar dirigida a reorganizar las finanzas. Emelec cuenta con activos deportivos y comerciales importantes, entre ellos su marca, su masa de aficionados y el estadio George Capwell, pero también carga con obligaciones que condicionan su funcionamiento. Una SAD podría facilitar una recapitalización.
Emelec podría tener una asamblea de transformación este mismo año
José David Jiménez aseguró que Emelec podría convocar este mismo año una asamblea para tratar su transformación en Sociedad Anónima Deportiva, pero estableció una condición fundamental: primero tendría que existir una oferta seria para invertir en el club. Esto significa que la dirigencia no pretende impulsar necesariamente el cambio de estructura sin tener previamente una propuesta concreta sobre la mesa. Si aparece un interesado con respaldo financiero suficiente y un proyecto que pueda ser evaluado, entonces los socios podrían tener que pronunciarse sobre el futuro institucional del Bombillo.
El escenario todavía depende, por lo tanto, de que los acercamientos se conviertan en una propuesta formal. La eventual asamblea sería uno de los momentos más importantes de la historia reciente de Emelec, porque implicaría debatir un cambio profundo en su modelo. La necesidad de aproximadamente USD 36 millones para enfrentar el pasivo permite entender por qué encontrar capital fresco se ha convertido en una prioridad, pero transformarse en SAD no constituye una solución automática. Si finalmente existe una oferta seria y se convoca la asamblea durante este año, el verdadero debate estará en determinar cuánto dinero aportaría el inversionista.







