En lugar de poner una excusa mira lo que dijo Farías luego del empate de BSC ante Católica

El entrenador de BSC habló luego del 1 a 1 contra la Católica

El entrenador de BSC habló luego del 1 a 1 contra la Católica
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Foto de David Alomoto
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Tras el empate de Barcelona SC ante Universidad Católica, el estratega César Farías marcó una distancia saludable con las típicas justificaciones externas que suelen rodear al fútbol ecuatoriano. Al ser consultado sobre el impacto de jugar a las 15:30 bajo el sol de Guayaquil, el técnico fue tajante al evitar cualquier tipo de victimización. “Jugamos a la hora que nos dijeron. El clima es para los dos equipos”, sentenció, dejando claro que su enfoque está puesto en el rendimiento futbolístico y no en factores climáticos que afectaron a ambos planteles por igual.

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La postura de Farías refleja una mentalidad de hierro que busca permear en el vestuario canario: la prohibición de las excusas. Para el entrenador venezolano, analizar el horario o la temperatura es una pérdida de tiempo cuando hay aspectos tácticos que requieren atención inmediata. “La verdad ni lo analicé, no quiero dar una excusa”, añadió, subrayando que el resultado final del encuentro pasó por lo hecho y dejado de hacer en el rectángulo de juego, más allá de las condiciones ambientales de la jornada.

En cuanto al análisis técnico del compromiso, el DT identificó una zona crítica para el funcionamiento de su equipo: la profundidad por las bandas y el juego interno. Farías explicó que, para que su sistema ofensivo sea efectivo, Barcelona necesita de interiores y laterales que logren romper líneas y sumarse con agresividad al ataque. Esta carencia de profundidad fue uno de los factores que impidió que el Ídolo pudiera sostener la ventaja o capitalizar mejor sus momentos de dominio ante el "Trencito Azul".

El inicio del segundo tiempo fue el punto de quiebre que más preocupó al cuerpo técnico. Farías reconoció que el equipo "arrancó mal" en el complemento, perdiendo la brújula táctica y permitiendo que la Católica encontrara las grietas necesarias para lastimar. “Dejamos espacios y nos llegaron”, admitió con autocrítica, señalando que la falta de equilibrio en la transición defensiva fue el precio que pagaron por intentar mantener una postura ambiciosa sin el orden correspondiente.

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A pesar de los desajustes, el entrenador defendió su filosofía de juego propositivo en el Estadio Monumental. Según sus palabras, la intención de Barcelona siempre es poblar el área contraria con un mínimo de cinco jugadores para generar situaciones claras de gol. Sin embargo, reconoció que este despliegue ofensivo conlleva un desgaste físico monumental, lo que a veces termina pasando factura en el repliegue y genera esa sensación de vulnerabilidad que el rival supo explotar en los contragolpes.

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