Un aficionado de Macará fue víctima de una agresión en las inmediaciones del estadio Rodrigo Paz Delgado, en Quito, antes del compromiso frente a Liga de Quito por la LigaPro 2026. Según información publicada por StudioFútbol, a partir de un reporte de Área Deportiva, el seguidor del conjunto ambateño habría sido interceptado por personas identificadas como hinchas de LDU, quienes presuntamente lo golpearon y le quitaron la camiseta que llevaba puesta. El incidente ocurrió en plena vía pública y requirió la intervención de las autoridades para evitar que la situación se agravara. Lo sucedido generó preocupación por la seguridad de los aficionados visitantes.
La agresión empañó la previa de un encuentro importante para ambos clubes, que disputaban puntos decisivos dentro del hexagonal principal del campeonato ecuatoriano. Más allá de la rivalidad deportiva, el episodio volvió a poner sobre la mesa la necesidad de garantizar condiciones de seguridad para quienes asisten a los estadios con camisetas de equipos visitantes. Hasta el momento, no se ha informado oficialmente sobre personas detenidas, identificadas o sancionadas por estos hechos, por lo que las responsabilidades individuales todavía deben esclarecerse. La información difundida atribuye el ataque a presuntos seguidores de Liga de Quito, pero eso no implica que la conducta represente a toda su hinchada.
Ya hay antecedentes de agresiones en los exteriores del Rodrigo Paz Delgado
El incidente denunciado por el aficionado de Macará no sería el primero relacionado con enfrentamientos entre seguidores de diferentes equipos en los alrededores del estadio Rodrigo Paz Delgado. Semanas atrás, durante el compromiso entre Liga de Quito y Barcelona SC, también circularon reportes sobre una presunta agresión contra aficionados visitantes. De acuerdo con información publicada por StudioFútbol, dos seguidores del conjunto amarillo habrían ingresado a un establecimiento cercano a Casa Blanca, donde presuntamente fueron golpeados por personas identificadas como hinchas del equipo universitario. Aquella denuncia generó preocupación porque el hecho habría ocurrido fuera del estadio.
Los dos episodios reportados presentan una situación que merece atención por parte de las autoridades y los responsables de organizar los encuentros. Los operativos de seguridad no deberían concentrarse únicamente en los accesos y las tribunas, sino también en las calles, establecimientos y zonas de circulación utilizadas por los aficionados antes y después de los partidos. La presencia de seguidores visitantes forma parte de la actividad futbolística y no debería convertirse en un motivo para sufrir amenazas o agresiones. Sin embargo, es importante diferenciar los hechos denunciados de las responsabilidades que puedan determinarse mediante una investigación.
Los hinchas en redes repudiaron el episodio
La agresión denunciada contra el seguidor de Macará provocó reacciones de rechazo en las redes sociales, donde aficionados cuestionaron que una persona pudiera ser atacada por utilizar la camiseta de su equipo. Entre las críticas también aparecieron comentarios de seguidores de Liga de Quito, quienes manifestaron su oposición a este tipo de comportamientos y señalaron que la rivalidad deportiva no justifica recurrir a la violencia. Las reacciones evidencian que el rechazo a las agresiones no se limita a los simpatizantes del club afectado, sino que también puede surgir entre quienes comparten los colores de la institución con la que se identifica a los presuntos responsables.
El repudio de los aficionados también estuvo acompañado de preocupación por la imagen del fútbol ecuatoriano y las condiciones en las que se desarrollan los encuentros de alta convocatoria. Para muchos seguidores, asistir a un partido representa una actividad familiar o una oportunidad de acompañar a su equipo, independientemente de que juegue como local o visitante. Episodios como el reportado en Quito pueden generar temor y desalentar la presencia de hinchadas rivales en los escenarios deportivos. Por ello, resulta importante que las autoridades esclarezcan lo sucedido y determinen las responsabilidades correspondientes.








