Gustavo Álvarez apuntó a los errores defensivos de Liga de Quito, un problema que tuvo una expresión concreta en el penal cometido por Ricardo Adé ante Universidad Católica. “La verdad que hay una constante en los últimos partidos de detalles defensivos que hace que concedamos goles, el porcentaje de efectividad bajo. Y el volumen de juego del equipo está por debajo de lo que yo pretendo”, manifestó. Aunque no mencionó al haitiano, su diagnóstico obliga a revisar las actuaciones individuales y el funcionamiento colectivo.

El penal de Ricardo Adé ante Católica expuso una falla decisiva de LDU

Ricardo Adé quedó señalado por una intervención que cambió el resultado de la semifinal de ida de la Copa Ecuador. El defensor cometió una falta sobre José Fajardo dentro del área y Azarías Londoño convirtió el penal que permitió a Universidad Católica empatar durante el tiempo adicional.

Liga había conseguido una ventaja que no pudo sostener. La infracción del haitiano constituye, por tanto, un antecedente concreto para entender el reclamo sobre detalles defensivos: una decisión individual terminó ofreciendo al adversario una oportunidad determinante.

La relación con las palabras de Álvarez corresponde al análisis de aquella jugada. No significa que el entrenador haya acusado públicamente a Adé ni que lo considere responsable exclusivo de los resultados. La declaración compartida no contiene nombres propios.

El problema volvió a aparecer desde otra perspectiva en la vuelta. Luis Cangá encontró espacio sin marca dentro del área y anotó el segundo gol de Católica, una acción que evidenció dificultades para controlar a los jugadores rivales cerca del arco.

Ambos episodios plantean necesidades distintas: mejorar la precisión en las intervenciones y ordenar las responsabilidades de marcación. Corregirlas exige trabajo de los defensores, pero también coordinación con quienes deben acompañarlos y proteger los espacios.

La falta de eficacia ofensiva agrava los errores defensivos de Liga de Quito

El otro frente está en el ataque. Después de la eliminación, Álvarez explicó que la eficacia del equipo había caído por debajo del diez por ciento desde el partido contra Barcelona. También señaló que, en la vuelta ante Católica, Liga solamente consiguió convertir mediante un penal.

Ese diagnóstico ayuda a comprender por qué cada gol recibido tiene tanto impacto. Cuando un equipo desperdicia sus oportunidades, disminuye su margen para recuperarse de una equivocación defensiva y aumenta la presión durante los minutos finales.

La solución requiere revisar cómo se terminan las jugadas, cuántos futbolistas llegan en condiciones de rematar y qué decisiones se toman dentro del área. Generar aproximaciones no garantiza producir ocasiones claras ni resolverlas correctamente.

Además, Liga acumuló cinco encuentros consecutivos sin ganar entre LigaPro y Copa Ecuador después de la eliminación. Esa secuencia reúne dificultades que van más allá de una sola actuación individual.

Adé tiene errores que corregir, pero el desafío de Álvarez es más amplio: conseguir que su equipo conceda menos y aproveche mejor lo que construye. Su propia declaración distribuye las exigencias entre defensa, ataque y elaboración.