Narciso Mina recordó una curiosa estrategia que utilizaba durante su etapa en Barcelona SC para intentar aumentar todavía más su producción ofensiva. El delantero contó que ofrecía incentivos económicos a sus compañeros cada vez que lo asistían para marcar, una práctica que buscaba motivar al resto del plantel a encontrarlo con mayor frecuencia dentro del área. En aquella época, Mina atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera y terminó convirtiéndose en una de las principales referencias ofensivas del conjunto amarillo, por lo que cualquier ayuda para incrementar su cantidad de goles podía tener un valor importante tanto individual como colectivo.
Sin embargo, dentro de aquel particular sistema existió un jugador que decidió no aceptar el dinero que Mina entregaba por las asistencias: Damián Díaz. Según relató el propio exdelantero, el argentino rechazaba ese tipo de incentivo, pese a que podía beneficiarse de la recompensa después de participar en una jugada que terminara en gol. La anécdota muestra una dinámica poco habitual dentro de un vestuario profesional y también refleja la relación entre dos futbolistas que posteriormente se convertirían en referentes de Barcelona. El rendimiento goleador de Mina durante esa etapa fue tan destacado que su actuación con el Ídolo terminó llamando la atención del fútbol mexicano.
Narciso Mina fue goleador dos veces del campeonato nacional
La capacidad goleadora de Mina no fue circunstancial y quedó reflejada en sus estadísticas dentro del campeonato ecuatoriano. El delantero consiguió convertirse en máximo goleador en dos temporadas consecutivas, aunque con diferentes clubes. En el primer caso, alcanzó el reconocimiento jugando para Independiente del Valle, cuando consiguió marcar 28 goles y se consolidó como uno de los atacantes más determinantes del torneo. Esa campaña le permitió ganar notoriedad a nivel nacional y convertirse en una pieza muy cotizada dentro del mercado ecuatoriano.
En 2012, Mina volvió a quedarse con el título de máximo artillero, esta vez defendiendo la camiseta de Barcelona SC. El delantero marcó 30 goles, una cifra que tuvo un peso especial porque coincidió con una temporada en la que el conjunto amarillo consiguió proclamarse campeón nacional. Su rendimiento ofensivo fue fundamental para la campaña y terminó de consolidarlo como uno de los delanteros más importantes del fútbol ecuatoriano en aquella época. Precisamente ese poder goleador fue uno de los principales argumentos que despertaron el interés de clubes del exterior y le permitieron dar el salto al fútbol mexicano.
Narciso Mina no tuvo grandes números goleadores en México
Después de su extraordinaria temporada con Barcelona SC, Mina fue transferido al América de México para la campaña 2013-2014. La expectativa era elevada debido a los registros que había conseguido en Ecuador y a su capacidad para aparecer constantemente dentro del área. Sin embargo, su paso por el conjunto mexicano no alcanzó el mismo nivel de producción que había mostrado en el campeonato nacional. Durante aproximadamente un año en la institución, el atacante consiguió marcar 13 goles, una cifra considerable, pero que no terminó de convencer a la exigente afición y al entorno del club.
El contraste entre sus números en Ecuador y su experiencia en México terminó marcando una etapa diferente de su trayectoria. Mina había llegado al América como un delantero con una enorme capacidad para convertir, después de haber sido goleador del campeonato nacional en dos ocasiones y haber sido determinante en el título de Barcelona SC. No obstante, no consiguió repetir aquella contundencia de manera sostenida. Su recuerdo en el fútbol ecuatoriano, especialmente por su etapa con el conjunto amarillo, quedó asociado a sus goles y también a historias particulares como la de los incentivos económicos que entregaba por las asistencias.







