Cuando me ofrecieron, hace algún tiempo, la posibilidad de dirigir a Club Deportivo El Nacional, lo primero que hice fue analizar el plantel con el que iba a trabajar. Después de revisar la nómina y evaluar el nivel competitivo del equipo, llegué a una conclusión muy clara: para pelear seriamente por el ascenso en la Serie B eran necesarios alrededor de 15 refuerzos. No era un capricho ni una cifra lanzada al azar, sino el resultado de un análisis futbolístico que buscaba darle al club las herramientas suficientes para competir.

Expuse esa necesidad a la dirigencia porque siempre he creído que un entrenador debe ser sincero desde el inicio de un proyecto. Sin embargo, esa propuesta no fue aceptada y entendí que las condiciones para asumir el cargo no estaban dadas. Por eso preferí dar un paso al costado antes que comprometerme con un proyecto en el que, desde mi punto de vista, sería muy complicado cumplir los objetivos deportivos sin contar con un plantel reforzado y preparado para afrontar una temporada tan exigente.

La actualidad futbolística de El Nacional está muy comprometida

Hoy los resultados parecen confirmar la preocupación que tenía cuando analicé la situación del club. El Nacional atraviesa un momento muy delicado en la Serie B, donde ocupa el último lugar de la tabla con apenas un punto después de 17 partidos disputados. Esa realidad demuestra que el equipo ha tenido enormes dificultades para competir durante toda la temporada y que necesita cambios importantes para intentar revertir la situación.

Cuando un equipo atraviesa una campaña tan complicada, no basta únicamente con cambiar al entrenador, porque los problemas suelen ser mucho más profundos. Considero que cualquier proyecto deportivo necesita una plantilla equilibrada y competitiva para aspirar al ascenso. Sin jugadores que eleven el nivel del equipo resulta muy difícil cambiar el rumbo, independientemente de la capacidad que tenga el cuerpo técnico para trabajar durante la semana.

Mi última experiencia dirigiendo fue en la Serie B

Mi experiencia más reciente como entrenador principal también fue en la Serie B del fútbol ecuatoriano, una categoría que conozco bien por la exigencia que representa. Tuve la oportunidad de dirigir a Chacaritas FC entre septiembre de 2020 y mayo de 2021, una etapa que me permitió entender las dificultades que enfrentan los clubes tanto dentro como fuera de la cancha y la importancia de contar con un plantel competitivo.

Esa experiencia fue precisamente la que me ayudó a valorar con mayor precisión la realidad de El Nacional cuando recibí el ofrecimiento. Conociendo la categoría, sabía que el equipo necesitaba una renovación importante para luchar por el ascenso y no simplemente algunos ajustes puntuales. Por esa razón tomé la decisión de no aceptar el cargo, convencido de que un entrenador también debe ser responsable al momento de asumir un proyecto y hacerlo únicamente cuando considera que existen las condiciones necesarias para competir.