Tras muchos años, Montero reveló lo que le dijo a Antonio Valencia cuando lo insultaban solo por llegar a LDU
Jefferson Montero aceptó que estuvo cerca de LDU pero también contó la charla que tuvo con Antonio Valencia
La llegada de Antonio Valencia a Liga de Quito fue uno de los movimientos más mediáticos y, al mismo tiempo, polémicos en la historia reciente del fútbol ecuatoriano. Tras una década de gloria en el Manchester United, donde llegó a ser capitán y leyenda, el regreso del Toño al país estuvo marcado por una hostilidad inesperada de un sector de la afición y parte de la prensa.
Jefferson Montero confesó con sinceridad que, al ver el trato injusto que recibía el histórico lateral, no pudo quedarse callado y le sugirió directamente que abandonara el conjunto albo. Turbina relató que le dolió ver cómo se intentaba empañar una trayectoria intachable por un par de partidos o resultados adversos. Para Jefferson, era incomprensible que en su propio país se insultara a un jugador que puso el nombre de Ecuador en lo más alto de la élite mundial.
El mensaje de Montero hacia Valencia fue contundente: "Deja LDU, no mereces estos insultos". Jefferson Montero sentía que Antonio Valencia no tenía por qué exponerse al escarnio público después de todo lo que había sacrificado por la Tricolor y de haber alcanzado niveles de éxito que muy pocos futbolistas sudamericanos logran.
Efectivamente, tras su paso por el fútbol ecuatoriano, Valencia decidió buscar nuevos aires y fichó por el Querétaro de México. Según lo que pudo compartir Montero, el cambio fue radical y sumamente positivo para Antonio. En los Gallos Blancos, el ecuatoriano volvió a sentirse valorado y respetado por su jerarquía. La calidez del trato en México, donde se le reconoció desde el primer día como la estrella internacional que es.
Montero resaltó que en Querétaro su amigo fue muy feliz durante el tramo final de su carrera profesional. El respeto del público mexicano y la tranquilidad del club le permitieron disfrutar nuevamente del fútbol sin el peso de las críticas desmedidas. Esta experiencia reafirmó la teoría de Jefferson Montero de que, a veces, el entorno local suele ser más severo con sus propios ídolos que el extranjero.