Yo lo digo con tristeza, pero también con sinceridad: hasta el Congo hizo mejor papel que la Selección Ecuatoriana en este Mundial. No hablo solamente del resultado, porque en el fútbol se puede ganar, empatar o perder. Hablo de la actitud, de la entrega, de partirse dentro de la cancha y de dejar una imagen digna cuando te estás jugando algo tan grande como una Copa del Mundo. Cuando vi al Congo enfrentar a Inglaterra, vi a un equipo que sabía perfectamente lo que tenía al frente. Sabían que jugaban contra una potencia, contra futbolistas de primer nivel, pero nunca se escondieron. Corrieron, metieron, lucharon cada pelota y vendieron cara su derrota. Eso es lo mínimo que uno espera de una selección en un Mundial.
Por qué el Congo jugó mejor que Ecuador los 16avos de final de un Mundial
Lo del Congo me pareció un ejemplo de amor propio. Perdieron, sí, pero se fueron con la cabeza en alto. Se notó que cada jugador entendía que estaba ante una oportunidad única para mostrarse al mundo.
Ellos sabían que los estaban viendo clubes ingleses, equipos de la Premier League, representantes y dirigentes. Sabían que un buen partido contra Inglaterra podía cambiarles la vida. Por eso se entregaron al máximo, porque entendieron que el Mundial también es una vitrina.
Eso es lo que uno quiere ver: futbolistas con hambre, con ambición, con ganas de aprovechar cada minuto.
La lección que el Congo le dio a Ecuador en el Mundial
Ecuador tiene talento de sobra, pero el talento solo no alcanza. En una Copa del Mundo también se necesita rebeldía, carácter y compromiso absoluto.
Yo esperaba ver una Tri más agresiva, más decidida, más consciente de lo que estaba en juego. Cuando uno se pone la camiseta de la selección, representa a todo un país y debe dejar hasta la última gota de sudor.
Por eso mi crítica no es para destruir, sino para despertar. Ecuador tiene jugadores para competir mejor, pero debe entender que en el Mundial no se puede regalar nada. El Congo lo entendió. Vendió cara su derrota. Y esa es la actitud que siempre debe tener nuestra selección.








