Defender la camiseta de Liga Deportiva Universitaria fue el mayor orgullo de mi carrera. Tuve la fortuna de formar parte de una generación que consiguió títulos históricos y ayudó a llenar las vitrinas del club con campeonatos que marcaron para siempre la historia de la institución. Sin embargo, eso no me libró de vivir momentos muy duros. Hubo ocasiones en las que una parte de la hinchada me gritó que me largara, algo que nunca imaginé escuchar después de todo lo que habíamos conseguido juntos. Uno de esos episodios quedó grabado en mi memoria. Ocurrió en el estadio Olímpico Atahualpa durante un partido en el que El Nacional nos estaba goleando por 5-0. Aquel resultado fue muy doloroso para todos los que sentimos a Liga, y yo tampoco escapé a la frustración que se vivía en ese momento.

Recuerdo que estaba sentado junto a Humberto Pretti y Santiago Jácome observando el partido. Mientras intentábamos entender lo que estaba ocurriendo en la cancha, comenzaron a escucharse los reclamos desde las gradas. Entre los gritos, varios aficionados pedían que me fuera del club.

Fue un momento difícil porque uno siempre espera que el esfuerzo realizado durante tantos años también sea recordado en los momentos complicados. Sin embargo, el fútbol tiene estas situaciones y aprendí a convivir con ellas.

Las críticas también forman parte de la carrera de un futbolista

Muchos creen que cuando un jugador gana títulos todo es felicidad, pero la realidad es muy distinta. En el fútbol la memoria muchas veces depende del último resultado. Puedes haber celebrado campeonatos, levantado trofeos y entregado todo por una institución, pero cuando llegan las derrotas también aparecen los cuestionamientos.

Ese día en el Atahualpa entendí una vez más la enorme exigencia que representa vestir la camiseta de Liga. Escuchar a algunos hinchas pedir que me fuera fue doloroso porque siempre sentí un profundo amor por el club.

Jamás dejé de trabajar ni de entregarme dentro de la cancha. Cada entrenamiento y cada partido los afronté con el compromiso de representar de la mejor manera a una institución que me dio la oportunidad de cumplir muchos sueños.

No guardo rencor por aquellos gritos. Entiendo que el hincha vive el fútbol con mucha pasión y que una derrota tan amplia provoca impotencia y enojo. En esos momentos las emociones muchas veces superan a la razón.

Con el paso de los años aprendí que no podía quedarme únicamente con esos episodios negativos. También hubo miles de muestras de cariño que siempre llevaré conmigo.

Los títulos son el recuerdo que más orgullo me generan

Cuando miro hacia atrás, prefiero recordar todo lo que conseguimos como grupo. Tuve el privilegio de integrar uno de los equipos más importantes en la historia de Liga Deportiva Universitaria y de compartir el vestuario con jugadores extraordinarios que dejaron una huella imborrable.

Ayudar a llenar las vitrinas del club con títulos nacionales e internacionales es algo que nadie podrá borrar. Esos logros fueron el resultado del esfuerzo de muchas personas que trabajamos durante años para poner a Liga en lo más alto del continente.

Las críticas forman parte del fútbol y siempre existirán, pero los títulos permanecen para siempre. Cada vez que regreso al estadio y veo a la gente recordar aquellas conquistas siento que todo el sacrificio valió la pena.

Por eso, aunque hubo momentos en los que escuché que me pedían marcharme, jamás dejé de sentirme orgulloso de haber defendido estos colores. Liga fue mi casa, el club donde crecí como futbolista y como persona, y nada cambiará el cariño que siempre tendré por esta institución y por la gran mayoría de su hinchada.