Christian Lara recordó una de las aficiones que tuvo durante su etapa como futbolista: los automóviles. El exjugador ecuatoriano contó en el programa Los Reyes de Copas, de El Futbolero Ecuador, una curiosa anécdota relacionada con un Volkswagen rojo que compró cuando todavía se encontraba en actividad. Lara explicó que decidió personalizar el vehículo a su gusto y llegó a invertir 800 dólares en el tuning y el sistema de audio, una cantidad importante para aquella época. Lejos de las concentraciones, entrenamientos y partidos, Lara encontraba en los autos una manera de entretenerse y expresar sus gustos personales.
El vehículo rápidamente se convirtió en una de las características que identificaban al futbolista fuera de las canchas. El color rojo era una de las principales particularidades de los autos que utilizaba Lara, algo que incluso quedó en la memoria de sus compañeros. La personalización del Volkswagen no se limitó únicamente a cambiar algunos elementos estéticos, sino que también incluyó una inversión en audio y diferentes modificaciones para dejarlo a su gusto. En una época en la que el tuning tenía una gran popularidad entre los jóvenes, Lara también se sumó a esa tendencia.
Christian Lara tenía una afición por los autos rojos
Christian Lara tenía una particular afición por los vehículos de color rojo, una característica que sus compañeros de aquella época recuerdan hasta el día de hoy. Franklin Salas, quien compartió vestuario con Lara durante varios años, contó que la presencia de un automóvil rojo era suficiente para saber que el mediocampista había llegado. La anécdota refleja cómo determinadas costumbres terminan convirtiéndose en parte de la identidad de un futbolista dentro de un vestuario. Para Lara, los autos no eran simplemente un medio de transporte, sino también una de sus principales aficiones.
La relación entre Lara y los automóviles también muestra una faceta poco conocida de su personalidad. Mientras dentro de la cancha era reconocido por su velocidad, habilidad y capacidad para desequilibrar a los rivales, fuera del fútbol encontraba entretenimiento en personalizar sus vehículos y mejorar sus características. La inversión realizada en su Volkswagen rojo demuestra que el jugador estaba dispuesto a gastar dinero para conseguir el aspecto y el sonido que quería.
Además de Christian Lara, Franklin Salas era un aficionado a los carros y al tuning
Franklin Salas también compartía con Christian Lara la afición por los automóviles y el tuning. El exdelantero de Liga de Quito contó que durante su etapa como futbolista prefería destinar parte de su dinero a personalizar sus vehículos antes que gastarlo en tatuajes. Esta confesión permite entender que el interés por los autos no era exclusivo de Lara y que dentro de aquel grupo de futbolistas existía una verdadera pasión por modificar y mejorar sus vehículos. El tuning se convirtió así en una forma de entretenimiento para jugadores que, fuera de las canchas, podían dedicar tiempo y dinero a una actividad completamente diferente al fútbol.
La historia de Lara y Salas también permite recordar una época en la que varios futbolistas ecuatorianos mostraban sus gustos personales a través de sus vehículos. El Volkswagen rojo de Lara y su inversión de 800 dólares en tuning y audio terminaron convirtiéndose en una anécdota que todavía es recordada por quienes compartieron vestuario con él. En el fútbol profesional, donde la atención suele concentrarse exclusivamente en los resultados y las actuaciones dentro del campo, este tipo de historias permiten conocer otras facetas de los protagonistas.







