De escándalo, DT de El Nacional confesó el partido donde perdieron a propósito porque estaba arreglado
Juan Pérez, entrenador de El Nacional, habló sobre un partido donde tenían que perder para que no les hagan daño
El fútbol ecuatoriano se encuentra sumido en uno de los capítulos más oscuros de su historia reciente tras las explosivas declaraciones del estratega de El Nacional. En una entrevista que ha paralizado al país a través de La Radio Redonda, el director técnico Juan Pérez rompió el silencio sobre un resultado que en su momento generó suspicacias, pero que ahora adquiere un matiz criminal. Con una voz cargada de impotencia, Pérez confesó que el equipo militar se vio obligado a entregar un partido de forma deliberada debido a amenazas externas que ponían en riesgo la vida de los protagonistas.
La revelación apunta directamente a un compromiso específico: la estrepitosa caída frente al Club Sport Emelec. Según el entrenador, el abultado marcador no fue producto de una mala tarde deportiva o de fallos tácticos, sino de una imposición violenta. “La goleada que sufrimos ante Emelec fue por un caso de extorsión. Eso está confirmado”, sentenció Pérez, dejando atónitos a los panelistas y a la audiencia. Esta confesión rompe la burbuja de seguridad que suele rodear al deporte y expone la vulnerabilidad de los planteles ante la inseguridad que azota a la región en este 2026.
El trasfondo de esta supuesta "arreglada" es desgarrador, pues involucra directamente la seguridad de los seres queridos de los futbolistas. “Teníamos que perder para que no les hagan daño a los familiares de los jugadores”, explicó el DT, detallando que el plantel recibió amenazas concretas horas antes de saltar a la cancha. Esta situación explica el comportamiento errático y la falta de competitividad mostrada por el "Bitri" en aquel encuentro, donde los jugadores parecían estatuas ante los ataques rivales, movidos por el miedo más que por la táctica.
Las repercusiones de estas declaraciones no se han hecho esperar, y la FEF junto con la LigaPro han anunciado una investigación de oficio con carácter de urgente. Mientras tanto, en el entorno de Emelec, la noticia ha caído como un balde de agua fría; si bien el club eléctrico no es señalado directamente como autor de la extorsión, la sombra de la duda sobre la legitimidad de esos tres puntos afecta la integridad del torneo. La justicia ordinaria también ha tomado cartas en el asunto, buscando rastrear el origen de las llamadas y mensajes que coaccionaron al equipo de los puros criollos.
Para la hinchada de El Nacional, la confesión de Juan Pérez genera una mezcla de alivio por conocer la verdad y de terror por el estado de indefensión de su equipo. El sentimiento de indignación es total, ya que se vulneró no solo el espíritu deportivo, sino la estabilidad emocional de jóvenes atletas que fueron usados como peones en un juego de extorsión. Expertos en seguridad deportiva señalan que este evento marca un antes y un después, exigiendo protocolos de protección inmediata para los clubes que viajan a zonas de alta peligrosidad o que enfrentan presiones de grupos delictivos.
Lo relatado por Juan Pérez sobre la derrota ante Emelec es un escándalo que trasciende lo futbolístico para convertirse en un problema de estado. El 2026 queda marcado por esta mancha donde la pelota sí se manchó, pero de miedo y coacción. La valentía del DT al denunciar el caso de extorsión abre una caja de Pandora sobre la transparencia del torneo, mientras el fútbol ecuatoriano clama por justicia y garantías para que el resultado de un partido vuelva a decidirse únicamente por el talento en el césped y no por amenazas a la familia.