Lo digo entre risas, pero también con mucho orgullo: desde que ganamos la Copa Libertadores con Liga de Quito somos insoportables... y creo que tenemos argumentos para serlo. Al final, conseguimos algo que ningún otro club ecuatoriano ha podido lograr y eso siempre será motivo de orgullo para todos los que fuimos parte de aquella historia. No se trata de faltarles el respeto a otros equipos ni de creernos más que nadie. Simplemente defendemos una conquista que cambió para siempre el fútbol ecuatoriano y que sigue siendo única. Mientras nadie más gane una Copa Libertadores, ese logro seguirá siendo especial.

Ganamos un título que nadie más tiene en Ecuador

Cuando recuerdo aquella final contra Fluminense siento una enorme satisfacción. No todos los futbolistas tienen la oportunidad de levantar el trofeo más importante del continente y mucho menos hacerlo con el club donde crecieron.

Ese título no fue casualidad. Detrás hubo años de trabajo, un grupo extraordinario, una institución seria y una generación de jugadores que creyó que era posible competir de igual a igual contra cualquiera.

Por eso, cuando hablamos de la Libertadores, lo hacemos con mucho orgullo. Es un logro que quedó para la historia del país y que, hasta hoy, ningún otro club ecuatoriano ha podido repetir.

Hasta que alguien más la gane, seguiremos sacando pecho

Siempre digo que somos insoportables porque tenemos con qué defender esa historia. Es una forma de bromear con los hinchas, pero también de valorar lo difícil que fue conseguir esa Copa Libertadores.

Ojalá algún día otro equipo ecuatoriano también pueda levantar ese trofeo, porque sería una gran noticia para el fútbol nacional. Pero mientras eso no ocurra, nosotros seguiremos recordando con orgullo que fuimos los primeros y, hasta ahora, los únicos en conseguirlo.

Ese título marcó mi carrera y mi vida para siempre. Haber estado en Liga desde niño y terminar levantando la Copa Libertadores es un privilegio que muy pocos futbolistas pueden contar. Por eso seguiré sacando pecho por aquella conquista, porque fue un sueño cumplido y una página imborrable en la historia del fútbol ecuatoriano.