Deyverson resultó un fraude, la razón por la que en LDU no llega ni a los talones a Benedetto en Barcelona SC
Deyverson no aporta nada en LDU, mientras Pipa Benedetto sigue liderando los triunfos en el Ídolo
La llegada de grandes nombres al fútbol ecuatoriano ha permitido hacer comparaciones. Mientras en Barcelona SC celebran la solvencia de Darío Benedetto, en Liga de Quito empieza a instalarse la sensación de que el fichaje de Deyverson resultó ser un fraude. La diferencia no radica solo en la efectividad frente al arco, sino en la mentalidad con la que cada uno llegó al país.
La principal crítica hacia el brasileño en Casa Blanca es su falta de compromiso con el sistema colectivo de Tiago Nunes. Se dice que Deyverson solo juega para él y dedica gran parte de los 90 minutos a realizar gestos provocativos, simulaciones y un show que termina distrayendo a sus propios compañeros. El brasileño se ha convertido en una figura pintoresca que genera más contenido para redes sociales que goles.
La realidad de Darío Benedetto es totalmente opuesta. El Pipa llegó al Monumental con el perfil bajo de un trabajador y la contundencia de un goleador, demostrando que su prioridad es buscar anotar goles y dar triunfos a Barcelona SC. A diferencia del brasileño, el argentino ha entendido que su rol trasciende lo individual; se lo ve arrastrando marcas y habilitando a sus compañeros.
Benedetto juega más en lo colectivo que el brasileño, integrándose perfectamente en el circuito de juego que proponen los volantes ofensivos de Barcelona SC. Su capacidad para sacrificarse en la presión alta es lo que hoy lo tiene como el mejor extranjero de la fase. Por el contrario, Deyverson luce como una pieza que no cuadra en el esquema de Liga de Quito.
La razón por la que el brasileño no le llega ni a los talones al referente de Barcelona SC pasa por la efectividad. Mientras Benedetto aprovecha cada oportunidad para anotar, Deyverson desperdicia energías en polémicas con los árbitros o con las hinchadas rivales. Para el hincha albo, ver a un jugador que costó una fortuna perderse en la cancha mientras el delantero del rival directo define ha provocado constante frustración.