La complicada situación económica de Emelec sigue generando consecuencias. En las últimas horas se conoció que el conjunto eléctrico mantiene obligaciones pendientes con dos exfutbolistas muy identificados con la institución: Robert Burbano y Adrián Bone, quienes durante sus carreras expresaron públicamente su cariño por los colores azul y plomo. De acuerdo con los registros de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, Emelec presenta impedimentos relacionados con deudas por un total de 237.910 dólares.


El monto corresponde a 110.160 dólares adeudados a Robert Burbano y 127.750 dólares a Adrián Bone. Ambos jugadores formaron parte de etapas importantes en la historia reciente del club y dejaron una huella entre los aficionados. Sin embargo, años después de sus salidas, los compromisos económicos pendientes continúan apareciendo como un problema para la institución guayaquileña, que busca estabilizar sus finanzas mientras intenta recuperar protagonismo en el campeonato ecuatoriano.

Esto ganó Robert Burbano con Emelec

Hablar de Robert Burbano es recordar una de las épocas más exitosas de Emelec en el fútbol ecuatoriano. El veloz extremo fue una pieza habitual dentro de varios planteles competitivos que dominaron el torneo nacional durante buena parte de la década pasada.

Durante su etapa en el conjunto eléctrico, Burbano conquistó cuatro títulos de la Liga Ecuatoriana, convirtiéndose en uno de los futbolistas más exitosos de ese ciclo. Su velocidad, capacidad para desbordar y entrega dentro del campo lo transformaron en un jugador muy querido por la hinchada. Además, participó en numerosas campañas internacionales y fue parte de equipos que pelearon constantemente los primeros lugares del torneo local, consolidando así un legado importante dentro de la institución.

¿Qué fue de la vida de Adrián Bone después de Emelec?

Por su parte, Adrián Bone tomó un camino diferente tras finalizar su etapa en Emelec. El experimentado arquero continuó su carrera en distintos clubes del país y logró mantenerse activo en el fútbol profesional ecuatoriano durante varios años más. Actualmente, a sus 37 años, Bone milita en Miguel Iturralde, equipo que compite en las categorías de ascenso del fútbol ecuatoriano.


Aunque ya está lejos de los focos mediáticos que acompañan a los clubes más grandes del país, el guardameta sigue vinculado a la actividad profesional y aportando su experiencia a las nuevas generaciones. Su permanencia en las canchas demuestra la vigencia de un futbolista que tuvo una extensa trayectoria en el balompié nacional y que ahora vuelve a ser noticia por la deuda que mantiene pendiente con él uno de los clubes más importantes de su carrera, Emelec.