Era el 10 de Barcelona SC y se dio el lujo de llegar a las prácticas de la Tri en helicóptero
El jugador ex Ídolo del Ecuador, en la Tri llegaba como Neymar en un helicóptero
La historia del fútbol ecuatoriano guarda capítulos que parecen extraídos de una novela de ficción, y uno de los más recordados por su excentricidad tiene como protagonista a Dalo Bucaram Pulley. En una época donde la política y el deporte se entrelazaron de forma inseparable, el joven futbolista no solo vestía la mítica camiseta número 10 de Barcelona SC, sino que proyectaba una imagen de poder.
El episodio que quedó grabado en la retina de la afición ocurrió durante una convocatoria a las divisiones formativas de la Selección Nacional. En un despliegue de opulencia sin precedentes para el medio local, Dalo se dio el lujo de llegar a las prácticas de la Tri en helicóptero, aterrizando directamente en las instalaciones donde sus compañeros lo esperaban con asombro.
Para muchos, este aterrizaje no fue solo un medio de transporte, sino una declaración de estatus en un momento donde su familia ostentaba una influencia total en el país. Mientras el resto de los seleccionados llegaba en buses o vehículos convencionales, el descenso de Bucaram desde el aire simbolizaba la brecha entre su realidad y la del futbolista promedio. La imagen del helicóptero posándose cerca de las canchas de entrenamiento.
Dentro de la cancha, portar la 10 del Ídolo del Astillero conllevaba una presión que pocos podían soportar, y en el caso de Dalo, las críticas siempre estuvieron divididas. Algunos sectores rescataban su técnica, pero la gran mayoría cuestionaba si su presencia en el equipo titular y en las convocatorias de la Selección respondía a méritos futbolísticos o al peso político de su padre.
A pesar de la polémica, el paso de Dalo Bucaram por el fútbol profesional dejó una huella imborrable por las anécdotas que lo rodearon. Su carrera, aunque breve en comparación con otros referentes, estuvo marcada por este tipo de excentricidades que hoy se cuentan como leyendas urbanas del balompié nacional. Aquel aterrizaje en la concentración de la Tri sigue siendo, años después, el ejemplo más citado.
Al recordar esos años, la figura de Bucaram Pulley evoca una mezcla de nostalgia por el fútbol de antaño y rechazo por los privilegios de la época. Aquel joven que bajó de las nubes para calzarse los pupos dejó una lección sobre cómo la exposición mediática puede ser un arma de doble filo. Aunque su carrera tomó luego rumbos políticos, nadie en el entorno del fútbol ecuatoriano olvida el día en que el 10 de Barcelona SC.