Fue campeón con Barcelona SC y mira cómo luce hoy el Gordo Lucho
Luis Caicedo es recordado en BSC como un jugador aguerrido y de buen pie
La historia de Luis "El Gordo Lucho" Caicedo con Barcelona SC quedó grabada en letras de oro tras la inolvidable temporada 2012. En aquel año, bajo la dirección de Gustavo Costas, el volante esmeraldeño fue una pieza fundamental para que el "Ídolo" rompiera una sequía de 14 años sin títulos nacionales. Su entrega incondicional, su capacidad para recuperar balones y aquel mítico triplete que le marcó a Olmedo lo convirtieron en un referente que se ganó el respeto de una hinchada que llegó a corear su nombre con devoción.
Aquel campeonato de 2012 fue el punto más alto de su carrera en Guayaquil, donde demostró que, a pesar de las críticas constantes por su contextura física, su rendimiento en la cancha era incuestionable. Su apodo nunca fue un impedimento para su despliegue; al contrario, se convirtió en una marca de orgullo. Caicedo representaba al jugador de "barrio", al guerrero que, sin tener el biotipo de un atleta de gimnasio, poseía una lectura de juego y un coraje que muchos envidiaban en el mediocampo del equipo más popular del país.
Tras su retiro profesional en 2017, con un emotivo partido de despedida en el Estadio Monumental, el "Gordo Lucho" se alejó de los focos de la alta competencia para disfrutar de su familia y de su natal Esmeraldas. Sin embargo, en este 2026, con motivo de las celebraciones por el Centenario de Barcelona SC, su nombre ha vuelto a sonar con fuerza. El exjugador ha sido invitado a participar en los eventos conmemorativos y en el partido de leyendas, lo que ha generado una gran expectativa por volver a verlo pisar el césped del "Coloso del Salado".
Recientemente, se han difundido imágenes que muestran cómo se encuentra el histórico volante en la actualidad. Mira cómo luce hoy el Gordo Lucho Caicedo: a sus 46 años, el exmediocampista se muestra con la misma sonrisa de siempre, aunque es evidente que el paso del tiempo y la falta de la exigencia diaria del profesionalismo han hecho mella en su físico. Como era de esperarse, está un poco pasado de peso, una condición que él mismo ha tomado con humor, recordando que incluso en su mejor época siempre estuvo "en el límite" según los nutricionistas.
A pesar de esos kilos de más, la esencia de Lucho no ha cambiado. Sigue siendo un hombre querido por sus excompañeros y por una fanaticada que no olvida su aporte a la estrella 14. En sus apariciones públicas previas a la fiesta del Centenario, se lo ha visto activo en canchas de fútbol barrial y eventos de veteranos, demostrando que la técnica y la visión de juego no se pierden con los años. Para el barcelonismo, ver al "Gordo Lucho" nuevamente con la camiseta amarilla es un viaje nostálgico a una de las épocas más felices del club.