Denilson Alves Borges fue amonestado al minuto 11 por una fuerte entrada sobre Janner Corozo, pero la acción rápidamente generó discusión entre los aficionados de Liga de Quito por la posibilidad de una expulsión. El futbolista de Mirassol llegó con fuerza sobre el atacante ecuatoriano y el contacto provocó reclamos inmediatos de los jugadores albos, quienes consideraban que la acción podía ser sancionada con tarjeta roja. Sin embargo, el árbitro argentino Yael Falcón Pérez interpretó la infracción como una acción de juego temerario y decidió mostrar únicamente la tarjeta amarilla al defensor brasileño.

La diferencia entre una amarilla y una roja en este tipo de acciones depende principalmente de la interpretación de la intensidad y el peligro que represente la entrada para el adversario. Una acción que ponga en peligro la integridad física de un rival o utilice fuerza excesiva puede ser considerada juego brusco grave y, en consecuencia, sancionada con expulsión directa. El VAR tenía la posibilidad de intervenir porque se trataba de una jugada relacionada potencialmente con una tarjeta roja directa. Sin embargo, si durante su revisión determinó que la decisión de Falcón Pérez no constituía un error claro y manifiesto, no existía obligación de llamar al árbitro al monitor.

Liga de Quito dominó el primer tiempo, pero sin claridad

Liga de Quito consiguió imponer condiciones durante buena parte del primer tiempo ante Mirassol y superó el 60 % de posesión del balón, según Sofascore, demostrando que su intención era controlar el partido y aprovechar su condición de local. El conjunto dirigido por Gustavo Álvarez buscó circular la pelota, ocupar el campo rival y generar espacios frente a un equipo brasileño que optó por mantener el orden y esperar sus oportunidades. Sin embargo, el dominio territorial y la superioridad en la posesión no fueron suficientes para que los albos consiguieran trasladar esa superioridad al marcador.

El problema principal estuvo en la falta de precisión durante los últimos metros. Liga tuvo dificultades para transformar su control del juego en ocasiones realmente claras de gol, algo que permitió que Mirassol pudiera sostener el empate sin demasiadas complicaciones. El equipo ecuatoriano necesitaba aumentar la velocidad de sus ataques y encontrar mejores conexiones entre sus mediocampistas y los jugadores ofensivos. Aunque la posesión superó ampliamente la mitad del partido, el 0-0 al descanso reflejaba que la diferencia en el control de la pelota todavía no se traducía en una ventaja concreta para LDU.

Janner Corozo no pudo ser desequilibrante en el primer tiempo y se perdió un gol

Janner Corozo tampoco consiguió convertirse en el jugador desequilibrante que Liga de Quito necesitaba durante los primeros 45 minutos. El extremo ecuatoriano fue protagonista de la polémica más importante del inicio del encuentro al recibir la dura entrada de Denilson, pero desde el punto de vista ofensivo tuvo dificultades para marcar diferencias ante la defensa de Mirassol. Su velocidad y capacidad para atacar los espacios eran algunas de las principales armas de LDU, aunque el conjunto brasileño consiguió limitar su participación.

Corozo tuvo además una oportunidad importante para abrir el marcador y no consiguió aprovecharla, algo que terminó siendo determinante dentro de un primer tiempo en el que Liga dominó la posesión, pero no pudo encontrar el gol. El empate sin goles obligaba al conjunto albo a mejorar su eficacia después del descanso y aprovechar las situaciones que pudiera generar. En un partido de tanta importancia, especialmente por lo que estaba en juego en la Copa Libertadores, las oportunidades desperdiciadas podían terminar teniendo un peso considerable.