Gustavo Álvarez sostiene la confianza como criterio para elegir su equipo, una postura que ayuda a entender la continuidad de Janner Corozo pese a las ocasiones desperdiciadas. “Los jugadores yo le tengo que dar confianza a todos, pero puedo poner once. El que no ponga, no quiere decir que no confíe en él. Porque a lo largo de un torneo, a lo largo de una temporada, todos son necesarios en algún momento”, manifestó. Sin embargo, su respuesta fue general: no explicó específicamente por qué mantiene al atacante como titular.
La confianza de Gustavo Álvarez no elimina la exigencia sobre Janner Corozo
El mensaje del entrenador refleja una intención de respaldar a sus futbolistas incluso cuando atraviesan dificultades. Desde esa perspectiva, una ocasión desperdiciada no necesariamente conduce a perder el puesto en el siguiente encuentro. La continuidad puede formar parte del intento de recuperar rendimiento.
Eso permite interpretar su postura, pero no demuestra que sea la única razón para sostener a Corozo. Las decisiones también pueden considerar el trabajo semanal, las instrucciones tácticas y las alternativas disponibles, aspectos que Álvarez no desarrolló en la declaración compartida.
El cuestionamiento al extremo tiene un antecedente reciente. Durante la semifinal de vuelta de la Copa Ecuador frente a Universidad Católica, desperdició oportunidades mientras Liga buscaba modificar el resultado. La crónica de Primicias identifica esas ocasiones entre las dificultades ofensivas del conjunto universitario.
Para un atacante, llegar a posiciones de remate tiene valor, pero completar la jugada es una parte fundamental de su función. Cuando las oportunidades no terminan en gol, el respaldo del entrenador necesita encontrar una respuesta dentro del campo.
La confianza, por tanto, puede explicar una oportunidad adicional, aunque no sustituye la evaluación del rendimiento. Corozo debe mejorar su definición para que su presencia aporte soluciones y no prolongue una dificultad que afecta al equipo.
¿Qué debe evaluar LDU antes de mantener o cambiar a Corozo como titular?
La discusión requiere comparar aportes y alternativas. Cambiar un nombre no garantiza corregir la falta de eficacia, pero mantenerlo tampoco asegura una recuperación. La decisión debería considerar qué necesita Liga y qué puede ofrecer cada futbolista en ese contexto.
Una evaluación completa tendría que revisar la calidad de las ocasiones, las decisiones antes del remate y la participación en la construcción ofensiva. También sería necesario distinguir entre una mala resolución puntual y un problema que se repite.
El propio Álvarez reconoció, después de la eliminación ante Católica, una caída de la eficacia ofensiva del equipo. Ese diagnóstico amplía la responsabilidad: los goles desperdiciados por Corozo forman parte de una dificultad que también compromete al funcionamiento colectivo.
Su declaración recuerda además que los suplentes siguen siendo necesarios. Ese principio abre espacio para la competencia y para modificaciones cuando el cuerpo técnico considere que otra alternativa puede responder mejor.
Por ahora, Álvarez ofrece respaldo al plantel, sin explicar individualmente la titularidad de Corozo. La respuesta pendiente debe llegar mediante decisiones y rendimiento: recuperar contundencia o encontrar una variante que mejore el ataque albo.








