Gustavo Álvarez reconoció que Liga de Quito atraviesa dificultades ofensivas que van más allá de la falta de definición, después de la derrota 1-2 ante Macará en el estadio Rodrigo Paz Delgado. Durante la rueda de prensa posterior al compromiso, el entrenador argentino explicó que su equipo consigue controlar el balón y ocupar el campo rival, pero todavía tiene problemas para transformar ese dominio en oportunidades claras. Según declaraciones recogidas por el periodista Juan Fernando Laso, el estratega manifestó: "Los partidos se definen en las áreas. Una vez más dispusimos de pelota y campo, pero nos falta claridad para transformar el volumen de juego en situaciones de gol". Su análisis dejó en evidencia una de las principales preocupaciones del cuerpo técnico.
Las palabras de Álvarez también reflejan que el problema de LDU no se limita a las oportunidades desperdiciadas por sus delanteros, sino que comienza desde la construcción de las jugadas ofensivas. El equipo consigue instalarse durante varios minutos en territorio contrario, pero no siempre encuentra los espacios necesarios para superar las líneas defensivas. Esta situación ha provocado cuestionamientos hacia futbolistas como Michael Estrada y Lucas "Tití" Rodríguez, quienes no han logrado convencer a una parte de la hinchada con sus recientes actuaciones. Sin embargo, la responsabilidad de generar ocasiones también corresponde al funcionamiento colectivo.
LDU fue el dominador de la posesión contra Macará
Una de las estadísticas que respaldan las declaraciones de Gustavo Álvarez es el porcentaje de posesión registrado por Liga de Quito durante el encuentro frente a Macará. De acuerdo con los datos de Sofascore, el conjunto universitario terminó el compromiso con un 68 % de posesión del balón, mientras que el equipo ambateño tuvo el 32 % restante. Esta diferencia demuestra que los albos controlaron la pelota durante gran parte del partido, aunque ese dominio no fue suficiente para evitar la derrota. El conjunto visitante consiguió aprovechar sus oportunidades y llevarse los tres puntos del estadio Rodrigo Paz Delgado.
El 68 % de posesión también refleja el estilo de juego que intenta implementar Álvarez, basado en la circulación del balón y la búsqueda de espacios mediante ataques organizados. Sin embargo, el entrenador reconoció que su equipo necesita mayor claridad para convertir ese control en situaciones de peligro. Ante un rival que apuesta por mantener el orden defensivo y aprovechar las transiciones, la posesión puede perder efectividad si los futbolistas no consiguen acelerar las jugadas en los momentos adecuados. Para LDU, el desafío será encontrar un equilibrio entre mantener el control del encuentro y atacar con mayor profundidad.
Liga de Quito registró menos tiros a puerta que Macará
Las estadísticas ofensivas del encuentro también muestran una diferencia importante entre ambos equipos. Según Sofascore, Liga de Quito realizó 15 remates totales, de los cuales 6 fueron a puerta, mientras que Macará consiguió 12 disparos, con 7 dirigidos al arco. Aunque el conjunto albo remató más veces, el equipo ambateño registró una mayor cantidad de tiros entre los tres palos. Esto significa que LDU tuvo una precisión a puerta del 40 %, frente al 58,3 % de su rival. Los números ayudan a explicar por qué el dominio territorial de los universitarios no se tradujo en una victoria, ya que Macará consiguió generar peligro con menos intentos y aprovechó mejor sus aproximaciones.
La diferencia entre los remates totales y los disparos a puerta representa uno de los aspectos que Gustavo Álvarez deberá trabajar durante las próximas jornadas. LDU necesita que sus ataques terminen en oportunidades de mayor calidad, especialmente cuando enfrenta a rivales que conceden pocos espacios y buscan sorprender mediante contragolpes. Además, el equipo deberá mejorar la toma de decisiones cerca del área, donde la precisión del último pase y la elección del momento para rematar pueden marcar diferencias. La derrota frente a Macará dejó a los albos con 53 puntos, a diez unidades del segundo lugar del hexagonal principal, una distancia que complica sus aspiraciones internacionales.








