Yo no soy de los jugadores a los que les gusta meterse en batallas campales como la que se produjo entre Liga de Quito y Barcelona SC. Cuando se arma una pelea entre muchos futbolistas, prefiero mantenerme al margen porque uno nunca sabe quién le puede pegar o de dónde puede llegar un golpe. En ese tipo de enfrentamientos hay demasiada gente involucrada y todo ocurre muy rápido, así que cualquier jugador puede terminar recibiendo un golpe mientras está descuidado o intentando separar a otros.

En mi caso, siempre he pensado que esas peleas de montones son muy complicadas porque uno pierde completamente la referencia de lo que está ocurriendo. Si hay un problema entre dos jugadores, por lo menos sabes quién está enfrente y qué está pasando, pero cuando se meten muchos futbolistas la situación cambia totalmente. Yo prefiero no involucrarme porque no sé quién puede llegar por detrás, quién puede golpearme sin que lo vea o incluso terminar sancionado por una situación en la que inicialmente ni siquiera estaba involucrado.

José Francisco Cevallos tampoco se metió en la pelea

José Francisco Cevallos tampoco se metió en aquella pelea entre Liga de Quito y Barcelona SC. Él tomó otra decisión en ese momento y se fue directamente hacia la hinchada de Barcelona SC para despedirse, porque aquel era su último partido con Liga de Quito. Mientras se producía ese enfrentamiento entre los jugadores, Pepe Pancho prefirió dirigirse hacia los aficionados y tener ese momento especial con ellos, algo que tenía un significado importante por tratarse de su despedida.

Yo entiendo perfectamente esa decisión porque José Francisco sabía que estaba viviendo un momento diferente al de los demás jugadores. Era su último partido con Liga de Quito y quería despedirse de la hinchada de Barcelona SC, por lo que no tenía sentido que se involucrara en una pelea colectiva. Además, esa era una situación en la que cada jugador podía decidir cómo actuar y él prefirió alejarse del conflicto. Para mí, fue una manera de evitar un problema y concentrarse en el momento que realmente quería vivir.

Agustín Delgado fue uno de los máximos sancionados por la pelea

También recuerdo que Agustín Delgado fue uno de los máximos sancionados por una pelea, porque recibió una suspensión de un año. Ese tipo de castigos demuestra que una batalla campal puede terminar teniendo consecuencias muy fuertes para la carrera de un futbolista. Muchas veces, en medio de la calentura de un partido, los jugadores reaccionan sin pensar demasiado en lo que puede suceder después, pero las sanciones llegan y pueden representar un golpe importante para cualquier profesional.

Por eso yo siempre he preferido tener cuidado en ese tipo de situaciones. Una pelea colectiva puede comenzar con una discusión o un enfrentamiento entre algunos jugadores, pero después se puede convertir en un problema mucho más grande y terminar con sanciones importantes. Lo que ocurrió con Agustín Delgado es un ejemplo de que las consecuencias pueden ser muy fuertes. Yo, como jugador, prefería no meterme en esos montones porque nunca sabes quién puede golpearte mientras estás distraído y tampoco sabes qué decisión disciplinaria puede llegar después.