No piensa en ser presidente de Barcelona SC, esto quiere hacer Damián Díaz luego que se retire del fútbol
Damián Díaz mencionó que le quedan uno o dos años más y anunciará que colgará los botines
Damián "el Kitu" Díaz, el eterno 10 y máximo referente contemporáneo de Barcelona SC, ha empezado a trazar la hoja de ruta para su vida fuera de las canchas. A pesar de que la hinchada "torera" suele proyectarlo como un futuro dirigente o incluso como el sucesor natural en la presidencia del club, el argentino-ecuatoriano ha sido tajante: sus ambiciones no pasan por el sillón presidencial del Monumental, prefiriendo mantenerse en roles mucho más cercanos al ecosistema directo del futbolista.
Con la sinceridad que lo caracteriza, Díaz reconoce que el final de su etapa como jugador profesional está a la vuelta de la esquina. “Sé que a mi carrera no le queda mucho, tal vez uno o dos años”, confesó el volante, dejando claro que es plenamente consciente del factor biológico. Esta madurez le ha permitido no ser tomado por sorpresa y empezar a construir su futuro mientras todavía deleita a la afición con sus pases filtrados.
En lugar de enfocarse en la administración burocrática de un club tan complejo como Barcelona, el "Kitu" ha diversificado sus intereses hacia la formación y la gestión de talentos. Uno de sus proyectos más queridos es su escuela de fútbol, donde ya vuelca su experiencia para moldear a las nuevas generaciones. Para él, ver el crecimiento de un chico desde la base tiene un valor que no se encuentra en los balances financieros de una oficina presidencial. "Tengo que ir buscando cosas como las que estoy haciendo: la escuela de fútbol, ser director técnico, ahora trato de especializarme en ser representante de jugadores", dijo.
Sin embargo, lo que más ha llamado la atención es su nueva faceta como estratega y gestor. Además de prepararse para ser director técnico, Díaz ha revelado que está invirtiendo tiempo en especializarse como representante de jugadores. Esta transición es sumamente interesante, ya que utilizaría su vasto conocimiento del mercado, sus contactos internacionales y su ojo clínico para detectar talento desde una perspectiva empresarial y de asesoramiento.
Este giro hacia la representación sugiere que Díaz desea ser el puente que conecte al talento ecuatoriano con el exterior. Al haber vivido en carne propia las negociaciones, los traspasos y las presiones del fútbol de élite, posee una ventaja competitiva única para guiar a los jóvenes. Su meta es ser un mentor integral que entienda tanto la pizarra táctica como los contratos, protegiendo los intereses del deportista.