Octavio Rivero se fue Barcelona SC y ni se acordó de Antonio Álvarez, mira lo que dijo
Octavio Rivero se despidió del mundo Barcelona SC, antes de viajar para Chile
La salida del goleador uruguayo Octavio Rivero de Barcelona SC ha dejado un sabor agridulce en la hinchada, pero sobre todo ha expuesto la grieta profunda que existe entre el plantel y la dirigencia. En su mensaje oficial de despedida, publicado este 10 de enero de 2026 tras confirmarse su traspaso a la Universidad de Chile, el delantero no dejó espacio a las dudas: agradeció a cada rincón del club, pero el nombre de Antonio Álvarez brilló por su ausencia. El "Gladiador" se marcha dejando goles, pero también un silencio ensordecedor dirigido a la oficina presidencial.
Rivero utilizó sus redes sociales para dedicar palabras cargadas de afecto hacia quienes formaron parte de su día a día. "Quiero agradecer especialmente a mis compañeros, cuerpo técnico, utileros, cocineras y a todos los que forman parte del día a día", escribió el atacante. Este gesto, aunque noble, fue interpretado por la prensa y la fanaticada como un dardo directo hacia la administración actual, ya que es poco común que un referente ignore por completo a quienes manejan las riendas de la institución en su adiós.
La relación entre Rivero y Antonio Álvarez se venía deteriorando desde finales de 2025, cuando el jugador calificó la situación interna como "insostenible". El detonante principal fue la falta de pagos —se reportaron hasta cuatro meses de sueldo adeudados— y un polémico comunicado de la directiva que el uruguayo tildó de "desagradable para todos". Los vínculos estaban rotos mucho antes de que se firmara el contrato con la "U" de Chile, y el delantero prefirió cerrar su ciclo honrando a los trabajadores del club antes que a sus jefes.
Incluso en sus últimas declaraciones antes de partir, Rivero fue enfático al decir que "Barcelona está por encima de todos", una frase que muchos leyeron como una crítica a la gestión de Álvarez, sugiriendo que el club no debe ser rehén de personalismos ni de crisis administrativas. Mientras la directiva intentaba retenerlo apelando a su contrato vigente hasta 2027, la voluntad del jugador de salir era inquebrantable, logrando finalmente una venta definitiva que le permite regresar a un fútbol chileno donde es muy valorado.
El vacío que deja Rivero es inmenso. Con 14 goles en 38 partidos durante la última temporada, el uruguayo fue el pulmón ofensivo de un Barcelona que navegó en aguas turbulentas. Su salida no solo es una pérdida deportiva, sino un síntoma de un éxodo masivo que ya suma 15 bajas. Al no mencionar a la directiva en su despedida, Rivero ratificó que su compromiso siempre fue con la camiseta y con su grupo de trabajo, pero que el respeto hacia la actual administración se perdió en medio de promesas incumplidas.
La despedida de Octavio Rivero marca el fin de una era de "amor y odio" en el Astillero. El goleador se va con la frente en alto ante el público, pero con la puerta cerrada para los dirigentes. Ahora, en Santiago de Chile, el "Mago" buscará la estabilidad que no encontró en Guayaquil, mientras que en el Monumental, el silencio de su mensaje de adiós seguirá retumbando en los pasillos como un recordatorio de que los goles se celebran en la cancha, pero el respeto se gana en los despachos.