Hoy no aceptaría dirigir a Club Sport Emelec porque considero que atraviesa demasiados problemas, no solamente dentro de la cancha, sino también en la parte institucional. Siempre he dicho que me he preparado para ser entrenador, estudié para ejercer esta profesión y siento que tengo la capacidad para escoger el proyecto en el que quiero trabajar. Para mí, asumir un equipo no pasa únicamente por el prestigio de su nombre, sino por las condiciones reales que existen para desarrollar un proceso serio.

Creo que cualquier entrenador necesita estabilidad, planificación y una estructura que le permita competir con garantías. Cuando esas condiciones no existen, el margen de trabajo se reduce considerablemente y los resultados terminan dependiendo de muchos factores que escapan al cuerpo técnico. Por esa razón, más allá de la grandeza de Emelec y de su historia en el fútbol ecuatoriano, hoy no aceptaría el desafío porque considero que el club necesita primero solucionar varios aspectos antes de iniciar un nuevo proyecto deportivo.

Un equipo tan histórico como Emelec ya me buscó

No sería la primera vez que decido rechazar un proyecto importante por considerar que las condiciones no eran las adecuadas. Hace algún tiempo recibí el interés de Club Deportivo El Nacional, una institución con una enorme historia dentro del fútbol ecuatoriano, pero después de analizar el plantel entendí que el equipo necesitaba una renovación muy profunda para competir en la Serie B con aspiraciones reales de ascender.

Mi evaluación fue clara desde el principio: consideraba que hacían falta alrededor de 15 jugadores para conformar un plantel competitivo. Expuse esa postura porque siempre he creído que un entrenador debe hablar con honestidad antes de asumir un cargo, pero como esa propuesta no fue aceptada preferí no continuar con las conversaciones. Para mí era más responsable dar un paso al costado que aceptar un proyecto sin las herramientas necesarias para cumplir los objetivos deportivos.

Emelec vive un presente desafiante también en lo deportivo

Más allá de los problemas administrativos que atraviesa el club, también observo que Emelec vive un momento complicado desde el punto de vista futbolístico. Si bien el equipo no ocupa los últimos lugares del campeonato, actualmente se encuentra en la novena posición de la tabla, una ubicación que está lejos de las expectativas que normalmente acompañan a una institución de su historia y de la exigencia de su hinchada.

Esa realidad demuestra que todavía hay mucho trabajo por hacer para que el equipo vuelva a pelear por los primeros lugares. Un proyecto deportivo necesita tiempo, respaldo y una planificación clara para recuperar protagonismo, y considero que esas bases deben construirse antes de pensar en quién será el entrenador. Por eso, si algún día surge una posibilidad con Emelec, mi decisión dependerá mucho más de la seriedad del proyecto.