Se fue de Barcelona SC y ni bien llegó a Chile le hicieron quedar mal a Octavio Rivero por lo que dijo
Octavio Rivero ya llegó a Chile para que el equipo de la Universidad de Chile lo firme este 2026
La llegada de Octavio Rivero a territorio chileno para unirse a las filas de la Universidad de Chile ha desatado una tormenta mediática que ni el propio jugador imaginaba tras su salida de Barcelona SC. Lo que debía ser una presentación llena de optimismo se convirtió rápidamente en un campo de batalla digital y periodístico. Apenas puso un pie en Santiago, la prensa y los aficionados se encargaron de "hacerlo quedar mal" recordándole unas declaraciones del pasado que hoy lo dejan como un hombre de poca palabra ante los ojos de la hinchada "alba".
El problema radica en la fuerte rivalidad que divide al fútbol chileno. Años atrás, cuando el "Gladiador" vestía la camiseta del Colo-Colo, el máximo rival de la "U", sus palabras fueron tajantes y cargadas de un supuesto sentimiento de pertenencia que hoy se ha desvanecido. En aquel entonces, Rivero fue enfático al declarar ante los micrófonos: "Me siento muy identificado en Colo Colo, y no jugaría en la U de Chile". Esa frase, que en su momento le ganó el cariño eterno de la Garra Blanca, hoy se ha convertido en su principal condena pública.
Como era de esperarse, los archivos no perdonan. En cuanto se oficializó su fichaje por el cuadro "laico", los hinchas del "Cacique" inundaron las redes sociales con el video de aquella entrevista, calificándolo de "mercenario" y "poco profesional". Por otro lado, la hinchada de la Universidad de Chile lo recibió con un escepticismo total; para ellos, el uruguayo no llega por amor a los colores, sino por una conveniencia profesional que contradice sus propios principios expresados años atrás, lo que genera un ambiente de hostilidad antes de su debut.
Esta situación deja a Rivero en una posición sumamente incómoda para el arranque del 2026. En el fútbol, el sentido de pertenencia es un activo sagrado, y haber roto una promesa tan directa contra el archirrival histórico es un pecado difícil de perdonar en el cono sur. El delantero pasó de ser un ídolo respetado en ambos países (Ecuador y Chile) a ser un jugador cuestionado por su falta de coherencia, lo que pone una presión extra sobre sus hombros: ahora no solo debe hacer goles, sino que debe ganarse a una hinchada que lo mira con desconfianza.
Para el entorno de Barcelona SC, este episodio se ve desde la distancia con sorpresa. Mientras en Guayaquil se le agradeció por dejar dinero en caja y perdonar deudas, en Chile se le juzga por su integridad. Esto demuestra que, a veces, las decisiones económicas y profesionales —como buscar un club que sí cumpla con los pagos— chocan frontalmente con las declaraciones pasionales que los jugadores suelen hacer cuando están en la cima de la popularidad en un club grande.
Octavio Rivero ya llegó a Universidad de Chile:
Octavio Rivero ha aprendido de la peor manera que el "archivo" es el enemigo número uno del futbolista moderno. Sus palabras de amor eterno al Colo-Colo lo han dejado mal parado en su nueva etapa con la Universidad de Chile, marcando un inicio de ciclo lleno de fricciones y reproches. Ahora, al uruguayo solo le queda hablar dentro de la cancha; solo los goles podrán silenciar el eco de una promesa rota que hoy lo tiene bajo el fuego cruzado del Superclásico chileno.