(VIDEO) Dijo que no le importó que LDU le haga 3 goles pero así captaron a Abel Ferreira en el bus de Palmeiras

El entrenador brasileño parece que está preocupado de lo que pueda pasar en la vuelta de Libertadores ante Liga

Liga de Quito / Foto: Bolavip
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Foto de David Alomoto
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La abultada derrota 3-0 de Palmeiras ante Liga de Quito en la semifinal de ida de la CONMEBOL Libertadores dejó una profunda herida en el orgullo del equipo brasileño y, especialmente, en su director técnico, Abel Ferreira. A pesar de que el entrenador portugués intentó minimizar el impacto del resultado ante los medios, fue captado en un momento de introspección y visible afectación mientras el equipo se dirigía al aeropuerto de Quito para emprender el regreso a Brasil.

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En la rueda de prensa posterior al partido, Abel Ferreira adoptó un discurso de resiliencia y concentración, mencionando que "no le importaba" la diferencia de tres goles, sino que se enfocaba en la calidad y la jerarquía de su equipo para buscar la remontada en São Paulo. Esta declaración, cargada de la ambición que lo caracteriza, buscaba enviar un mensaje de calma a su afición y de confianza a su plantel, desviando la atención del vexame sufrido.

Sin embargo, las cámaras captaron una imagen mucho más reveladora de la procesión interior del técnico. Las fotografías y videos que circularon en medios deportivos mostraron a Abel Ferreira en el bus de Palmeiras, con la mirada perdida y el semblante grave. Lejos de la energía y la intensidad que suele mostrar en el banquillo, se le vio profundamente pensativo, con el peso de la primera derrota del Verdão en el certamen cayendo sobre sus hombros.

Este contraste entre el discurso público y la imagen privada subraya la magnitud de la derrota. Un 3-0 en esta instancia de la Libertadores es un resultado demoledor, incluso para un equipo con la experiencia y el talento de Palmeiras. El momento de soledad en el bus, mientras el equipo se dirigía al aeropuerto, fue un instante de rendición emocional donde la fachada de fortaleza de Abel Ferreira se desvaneció, revelando la preocupación por la hazaña que debe conseguir en el partido de vuelta.

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La expresión reflexiva del portugués no solo se atribuye al marcador, sino también a las críticas que inevitablemente surgieron por su planteamiento inicial en la altura de Quito, que resultó ser totalmente ineficaz ante la intensidad de Liga de Quito. Abel Ferreira, habitualmente combativo con la prensa y los detractores, sabía que esa goleada reabriría los cuestionamientos sobre su manejo en momentos clave.

La imagen de Abel Ferreira en el bus, visiblemente pensativo y ensimismado, se convirtió en el verdadero símbolo de la dolorosa derrota. Más allá de su declaración de que el 3-0 "no importaba", su lenguaje corporal en el camino al aeropuerto transmitía el verdadero dilema que enfrenta: revertir una desventaja histórica y proteger el prestigio de un equipo que, bajo su mando, ha cosechado grandes logros.

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