Yo sí estaría dispuesto a volver a jugar en Deportivo Quito a mis 44 años, pero tendría que hacerlo bajo unas condiciones muy particulares. Si el club me necesita y considera que puedo aportar con mi experiencia, yo volvería a ponerme la camiseta, pero entrenaría de una manera diferente a mis compañeros. Mi idea sería trabajar con mi entrenador personal y no hacerlo a la par del resto del plantel, porque a esta edad considero que necesito una preparación específica para poder competir y cuidar mi físico. No llegaría con la intención de quitarle el puesto a nadie, sino de aportar desde lo que todavía puedo entregar.
Además, yo ya tengo claro cuánto cobraría si se concreta esa posibilidad: USD 3.000 mensuales. Para mí, esa cifra sería suficiente si realmente existe el interés de Deportivo Quito por contar conmigo nuevamente. No estoy planteando regresar para ganar una cantidad elevada de dinero ni para generar una situación especial dentro del equipo. Si vuelvo, sería principalmente por el cariño que tengo hacia el club y por la posibilidad de volver a sentirme futbolista. Eso sí, tendría que existir un acuerdo para trabajar con mi entrenador personal y llevar una preparación acorde con mis condiciones actuales.
Deportivo Quito marcha tercero en su grupo del ascenso
Yo también estoy pendiente de lo que está haciendo actualmente Deportivo Quito en el Ascenso Nacional, porque el club está buscando avanzar en esta competición y regresar a una categoría superior. En este momento marcha tercero en el Grupo B, por detrás de Señor Montúfar y Sante Fe, por lo que todavía tiene que seguir peleando para mejorar su posición y conseguir el objetivo deportivo que se ha planteado durante esta temporada. Esa situación hace que cualquier ayuda pueda ser importante para un equipo que necesita competir hasta el final.
Si Deportivo Quito considera que mi experiencia puede servir en este proceso, yo estaría dispuesto a escuchar la propuesta. Pero también soy consciente de que el equipo tiene sus propias necesidades y que cualquier decisión debe tomarse pensando primero en lo deportivo. A mis 44 años no puedo pretender llegar como si todavía tuviera la misma condición física de cuando era joven. Por eso planteo una preparación diferenciada, porque quiero ser responsable con mi cuerpo y, al mismo tiempo, poder aportar al grupo con mi experiencia dentro de la cancha y con todo lo que he aprendido durante mi carrera.
Mi última etapa como jugador fue en Deportivo Quito
Mi vínculo con Deportivo Quito también tiene un significado especial porque mi última etapa como jugador fue justamente en este club, entre 2015 y 2016. Por eso, si algún día se concreta mi regreso, tendría un componente emocional muy importante para mí. No sería simplemente aceptar una propuesta de un equipo, sino volver a una institución que forma parte de mi historia como futbolista y donde ya tuve la oportunidad de vestir su camiseta durante la última etapa de mi carrera profesional. Yo sé perfectamente que regresar a jugar después de tantos años sería un desafío completamente diferente.
No quiero engañarme ni decir que estoy en las mismas condiciones de antes, porque sería absurdo. Por eso planteo desde el principio que trabajaría con mi entrenador personal y que tendría una preparación especial. Si Deportivo Quito quiere contar conmigo y las condiciones se ajustan a lo que estoy proponiendo, yo sí volvería a jugar. Cobraría USD 3.000 al mes y asumiría el reto con la responsabilidad de alguien que conoce sus condiciones actuales, pero que todavía tiene ganas de volver a ponerse los botines y defender una camiseta que significa mucho para mí.







