Siempre he escuchado esa frase de que nadie es profeta en su propia tierra, pero yo siento que en mi caso fue diferente. Yo sí fui profeta en mi casa, porque tuve el privilegio de conquistar la Copa Libertadores con Liga de Quito, el club donde crecí, donde me formé y donde cumplí todos mis sueños. Llegué a Liga cuando era apenas un niño, tenía alrededor de diez años y desde entonces toda mi vida giró alrededor de esa institución. Pasé por las divisiones formativas, aprendí los valores del club, debuté en el primer equipo y terminé levantando el trofeo más importante del fútbol sudamericano.
Desde niño soñé con hacer historia en Liga
Nunca necesité imaginarme vistiendo otra camiseta para sentirme feliz. Mi sueño siempre fue triunfar con Liga. Cada entrenamiento, cada partido y cada sacrificio tenían un solo objetivo: devolverle al club todo lo que me había dado desde pequeño.
Cuando llegó la Copa Libertadores de 2008 sentía que estábamos escribiendo una historia irrepetible. Era un grupo extraordinario, con jugadores comprometidos y un cuerpo técnico que nos hizo creer que podíamos vencer a cualquiera.
Poder formar parte de ese plantel y convertir uno de los penales en la final contra Fluminense es uno de los recuerdos más emocionantes de toda mi carrera. Son momentos que jamás voy a olvidar.
Levantar la Libertadores fue el mayor orgullo de mi carrera
Si me preguntan cuál fue el momento más importante de mi vida como futbolista, no tengo ninguna duda: levantar la Copa Libertadores con Liga de Quito.
No hay mayor satisfacción que conquistar el torneo más importante del continente con el club del que fui hincha desde niño. Eso tiene un valor especial, porque no solo representaba a una institución, sino también a mi familia, a mis compañeros y a toda la gente que creyó en mí desde las formativas.
Por eso digo con mucho orgullo que fui profeta en mi propia tierra. Muy pocos futbolistas tienen la oportunidad de crecer en un club, debutar allí, convertirse en referente y terminar levantando la Copa Libertadores con esos mismos colores. Yo tuve ese privilegio y será un recuerdo que llevaré conmigo durante toda la vida.







