Marcelo Gallardo tendría un acuerdo total con la Federación Ecuatoriana de Fútbol para convertirse en el nuevo entrenador de la Selección de Ecuador hasta 2030. El proyecto, que estaría pensado no solamente para el próximo ciclo mundialista sino también para construir una estructura a largo plazo, contemplaría un salario reportado de 5 millones de dólares anuales para el técnico argentino. Francisco Egas presentaría este lunes el contrato ante la directiva de la FEF, donde se espera que su aprobación sea un trámite para oficializar la llegada del Muñeco al banquillo de la Tricolor.

Uno de los pedidos centrales de Gallardo habría sido tener el control deportivo del proyecto de la Selección, una condición que habría generado las conversaciones más complejas entre ambas partes. La intención del técnico argentino sería contar con influencia no solamente sobre la selección mayor, sino también sobre las divisiones formativas, con el objetivo de establecer una misma línea futbolística y de trabajo en las diferentes categorías. De esta manera, su eventual llegada no estaría limitada a dirigir al combinado absoluto durante los partidos internacionales, sino que tendría participación en la planificación de los talentos que podrían convertirse en los futuros referentes de Ecuador.

Ecuador en divisiones formativas tiene varios nombres que llaman la atención

La posibilidad de que Gallardo tenga influencia sobre las categorías juveniles adquiere especial relevancia por la cantidad de futbolistas ecuatorianos que actualmente aparecen en proyectos importantes de Europa y España. Uno de los nombres que puede llamar la atención es Josué Caicedo, delantero de 19 años que pertenece al entorno del Barcelona Atlètic y que representa una alternativa para las próximas generaciones. También está Juan Riquelme Angulo, quien recientemente dio un paso importante en su carrera al fichar por el Sunderland de Inglaterra. Ambos forman parte de una camada que podría ser seguida de cerca por el nuevo cuerpo técnico si finalmente se concreta el acuerdo con la FEF.

A ellos se suman Edwin Quintero y Holger Quintero, ambos de apenas 17 años y cuyos derechos pertenecen al Arsenal, aunque actualmente se encuentran cedidos en Independiente del Valle, club reconocido por su trabajo de formación. Otro caso que despierta interés es el de Deinner Ordóñez, defensor de solamente 16 años que ya fue fichado por Chelsea, una muestra del seguimiento que los grandes clubes europeos están realizando sobre el talento ecuatoriano. Para Gallardo, tener participación en las formativas permitiría observar directamente la evolución de estos jugadores y de otros que todavía no han alcanzado el fútbol profesional, pero que podrían convertirse en opciones para la Selección mayor en los próximos años.

Ecuador en sus divisiones formativas solo tiene un título importante

El historial de Ecuador en divisiones formativas y los títulos es también una deuda pendiente y que debería mejorar. A nivel de selecciones nacionales masculinas, la Tricolor solamente cuenta con un campeonato oficial importante en categorías formativas. Se trata del Sudamericano Sub-20 de 2019, torneo disputado en Chile en el que Ecuador consiguió por primera vez el título continental de esa categoría. Aquella generación, dirigida por Jorge Célico, marcó un momento histórico para el fútbol ecuatoriano y posteriormente varios de sus integrantes llegaron a la selección absoluta.

Ese antecedente demuestra que Ecuador tiene capacidad para producir generaciones competitivas, pero también evidencia que todavía existe margen para consolidar un proceso exitoso de manera sostenida. El posible proyecto de Gallardo buscaría precisamente intervenir en esa estructura y conectar el trabajo de las formativas con las necesidades de la selección mayor. Si el técnico argentino consigue las condiciones que habría solicitado, su función podría ir mucho más allá de elegir convocatorias y preparar partidos: tendría la posibilidad de participar en la construcción de una metodología común para las distintas categorías.