La millonada que cobra Beccacece en Ecuador pero no sabe ni hacer cambios y empató ante Marruecos
Sebastián Beccacece no ha dado la talla aún y está a las puertas del Mundial con Ecuador
La reciente igualdad de la Selección de Ecuador ante Marruecos en Madrid ha desatado una ola de indignación, no solo por el resultado en sí, sino por el contraste abismal entre el rendimiento del equipo y el alto costo que representa su cuerpo técnico. Con un salario anual que ronda los 2.4 millones de dólares, Sebastián Beccacece se posiciona como uno de los entrenadores mejor pagados del continente.
El empate 1-1 dejó en evidencia una preocupante carencia de lectura de juego por parte del estratega argentino. A pesar de haberse adelantado con un gol de John Yeboah, el equipo fue retrocediendo líneas y perdiendo el control del esférico ante el empuje marroquí. La crítica más feroz apunta a que Beccacece "no sabe ni hacer los cambios".
La falta de audacia en el banquillo fue el detonante para que figuras como Iván Triviño y diversos sectores de la prensa tildaran al técnico de "timorato". Resulta incomprensible para muchos que, con una plantilla tasada en cientos de millones de euros y jugadores en la élite mundial, el planteamiento sea tan conservador.
Además, el discurso de Beccacece tras el encuentro, donde suele enfatizar que el equipo está "en construcción" o que no hay "obligación de ganar", ha caído como un balde de agua fría. Para un seleccionador que percibe semejante remuneración, la exigencia mínima debería ser una identidad de juego clara y variantes estratégicas que permitan cerrar los partidos.
El gol del empate marroquí al minuto 88, producto de una desatención defensiva y la falta de control en el medio campo, fue la crónica de un error anunciado. Mientras otros seleccionadores con presupuestos menores logran imprimir un sello distintivo en sus equipos, la Tri de Beccacece parece navegar en un mar de dudas.
Ecuador se encamina al Mundial con más interrogantes que certezas. El crédito de Sebastián Beccacece se agota con cada empate donde la victoria se escapa por falta de manejo. Si el entrenador no logra demostrar que su capacidad estratégica está a la altura de su sueldo, la presión seguirá creciendo.