Lo que hizo Beccacece en la Tri que fue una tromba ante Nueva Zelanda, dejó de lado el miedo de atacar

Ecuador ha empezado a ilusionar otra vez, ya que ante los neozelandeses, no pararon de atacar

Selección Ecuatoriana / Foto: DirectSports
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El partido amistoso contra Nueva Zelanda marcó un viraje táctico en la Selección de Ecuador impulsado por Sebastián Beccacece. Tras los recientes empates y la sensación de estancamiento ofensivo, especialmente evidente en el duelo anterior ante Canadá, el cuerpo técnico implementó una estrategia mucho más agresiva y con vocación de arco. El objetivo primordial fue dejar de lado el miedo a atacar, transformando la posesión estéril en una auténtica "tromba" ofensiva que buscara el gol de manera constante.

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La principal diferencia radicó en la decisión de adelantar líneas y presionar intensamente desde la mitad de la cancha hacia adelante. En el juego anterior, Ecuador había sido criticado por caer en la excesiva circulación horizontal en la defensa, un patrón de pases que garantizaba la posesión pero rara vez creaba peligro. Ante los All Whites, la consigna cambió: los volantes y delanteros ejecutaron una presión alta y coordinada, buscando recuperar el balón en zonas de riesgo para el rival y obligando a los centrales neozelandeses a cometer errores o a despejar de forma imprecisa.

Este cambio de mentalidad y esquema tuvo un impacto inmediato en el ritmo y la generación de oportunidades. En tan solo 30 minutos de juego, la "Tri" registró un total de siete ataques con peligro manifiesto, una cifra notable que superó con creces lo generado en lapsos similares de partidos previos. Esta dinámica frenética no solo se tradujo en remates a puerta, sino también en una ocupación más audaz del área rival, evidenciando una ambición ofensiva que había estado ausente.

Las oportunidades más claras en ese periodo inicial confirmaron la eficacia de la nueva propuesta. Jugadores como Nilson Angulo y Leonardo Campana, quienes ingresaron al once con la misión de dinamizar el frente de ataque tras la baja de Enner Valencia, tuvieron remates de gol. Asimismo, el volante Pedro Vite se benefició del mayor empuje y la cercanía al área, disfrutando de una de las ocasiones más claras que, aunque fallida, demostró su nueva posición adelantada y su licencia para pisar área, lejos del rol de pasador retrasado.

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El contraste con el partido ante Canadá fue notorio. A pesar de jugar gran parte de ese encuentro con superioridad numérica, Ecuador se vio atascado, incapaz de romper el cerrojo defensivo y cayendo en una previsible circulación de balón. Ante Nueva Zelanda, la decisión de ya no solo pasar el balón de lado a lado en la defensa fue el catalizador. El equipo demostró que tiene el talento, especialmente en el mediocampo con Moisés Caicedo, para ser más directo, vertical y, sobre todo, mucho más osado en la búsqueda del arco contrario.

Sebastián Beccacece utilizó este amistoso como un laboratorio para inyectar una dosis de valentía y verticalidad a la "Tri". Al adelantar sus líneas y exigir una presión de campo ofensiva, el entrenador argentino transformó a su equipo en una verdadera "tromba" que dejó atrás la parsimonia de los empates. Esta actuación, más allá del resultado final, representa un valioso mensaje de cara a las Eliminatorias: Ecuador está dispuesto a ser un equipo que, además de defender bien, se atreva a imponer su juego desde el pitazo inicial, demostrando que tiene las herramientas para ser protagonista en ataque.

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