Culparon a estos 2 jugadores de Barcelona SC que no hayan podido ganar a la Católica
En el Monumental, los aficionados del Ídolo estuvieron furiosos por no poder ganar
El empate 1-1 de Barcelona SC contra Universidad Católica se sintió como una derrota. No solo impidió al Ídolo superar a LDU en la tabla, sino que expuso nuevamente la fragilidad mental y la falta de contundencia del equipo en momentos de máxima presión. La frustración de la hinchada se transformó rápidamente en una búsqueda de responsables, señalando a dos jugadores por errores individuales que costaron directamente los tres puntos: Janner Corozo en la delantera y Bryan Carabalí en la defensa.
La primera lupa se posó sobre Janner Corozo, cuya temporada ha sido una montaña rusa de expectativas incumplidas. El atacante tuvo en sus pies la responsabilidad de sentenciar el partido al fallar al menos dos oportunidades claras de gol frente al arco rival. Estos errores, en jugadas donde la definición parecía un trámite, acentuaron el debate sobre si el jugador tiene la mentalidad necesaria para vestir la camiseta de Barcelona SC en un rol determinante.
El análisis del error de Corozo es de alto valor porque se trataba de goles que no solo daban la ventaja, sino que habrían significado la validación de la superioridad táctica que el equipo logró generar. Los fallos en la contundencia son un reflejo de la presión; al no concretar, se permite que el rival crezca, un patrón recurrente en los últimos partidos del equipo.
En el otro extremo del campo, Bryan Carabalí cargó con la culpa del gol del empate. El lateral cometió un error grave de marcación y ubicación que regaló la oportunidad a Byron Palacios de anotar para Católica. Este error defensivo fue la cancelación del trabajo ofensivo. La jugada evidenció la inconsistencia en la zaga, donde un fallo individual de ese calibre en un partido crucial no puede ser perdonado.
La sentencia de la afición y la prensa fue clara, convirtiendo a ambos jugadores en los chivos expiatorios del resultado. La crítica se fundamenta en que, si bien el equipo funciona, son los errores individuales en las áreas clave (la definición y la contención) los que han condenado los resultados.
Los errores de Janner Corozo y Bryan Carabalí no solo costaron un empate, sino que se convierten en argumentos irrefutables para la "limpia" que prepara la directiva. La incapacidad de ambos para desempeñarse sin errores en los momentos de mayor presión consolida su posición en la lista de jugadores que deben salir, ya que un club con las aspiraciones de Barcelona SC no puede depender de la esperanza, sino de la eficacia.