El campeón del mundo con Argentina que aceptó jugar en Barcelona SC pero puso de condición vivir en Galápagos
El jugador era un crack y querían cumplirle todos los caprichos que pidió para llegar al Ídolo
En un capítulo que parece sacado del realismo mágico, se reveló que el eterno Diego Armando Maradona, tras haber tocado el cielo al ser campeón del mundo con Argentina, estuvo en conversaciones reales para vestir la camiseta de Barcelona SC. Lo que para cualquier futbolista habría sido un trámite contractual, para el Pelusa se convirtió en una negociación marcada por sus deseos extravagantes.
El contacto se dio en una época donde el Ídolo del Astillero buscaba dar el golpe mediático en el continente. La directiva de aquel entonces no escatimó en esfuerzos para seducir al 10, quien veía en Ecuador un destino exótico y tranquilo para alejarse de la asfixiante presión mediática que lo perseguía en Buenos Aires y Europa. Sin embargo, para que el astro argentino estampara su firma, la oferta económica no era lo único que debía brillar.
Fiel a su estilo, Maradona aceptó jugar en Barcelona SC, pero impuso una condición que dejó atónitos a los dirigentes: vivir en las Islas Galápagos. Diego, cautivado por la fama mundial del archipiélago y su naturaleza, veía en las islas el refugio perfecto para encontrar la paz que tanto anhelaba.
La logística que implicaba esta petición era, por decir lo menos, una pesadilla administrativa y deportiva. Imaginar al mejor jugador de la historia viajando constantemente desde las islas hasta Guayaquil para las prácticas y los partidos del campeonato nacional era un desafío que ponía a prueba cualquier presupuesto.
A pesar de que las negociaciones avanzaron y el entusiasmo crecía en las calles de Guayaquil, la complejidad de la cláusula Galápagos y los compromisos internacionales del Diego terminaron enfriando la operación. El sueño de ver a Maradona con la 10 de Barcelona SC, corriendo por el césped del Monumental tras haber pasado sus días libres entre tortugas y paisajes volcánicos.
Diego Maradona siempre guardó un cariño especial por el Ecuador y su gente, y aunque nunca llegó a residir en las islas como jugador del Ídolo, el hecho de que estuviera dispuesto a dar el sí bajo esa condición demuestra la magnitud de su personalidad. Para el hincha barcelonista, queda el orgullo de saber que el más grande de la historia estuvo a un vuelo de convertir al puerto principal en su casa.