Mientras la deuda de Barcelona SC subió a 55 millones, la fortuna que hizo IDV en solo 5 años

La deuda del Ídolo del Ecuador parece impagable, mientras que Independiente no para de hacer dinero

Barcelona SC-IDV / Foto: API
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La realidad económica del fútbol ecuatoriano presenta hoy dos caras totalmente opuestas que definen el presente y el futuro de sus instituciones más importantes. Mientras Barcelona Sporting Club atraviesa uno de sus momentos más críticos, con una deuda institucional que ha escalado hasta los 55 millones de dólares, su contraparte administrativa, Independiente del Valle, atraviesa una época de bonanza sin precedentes. La gestión del equipo de Sangolquí ha pasado de ser una promesa de proyecto a convertirse en una verdadera potencia financiera y deportiva en el continente.

La brecha entre ambos clubes se hace evidente al analizar la capacidad de generación de recursos. Según reveló recientemente el periodista Chobo Álvarez, Independiente del Valle ha logrado amasar una auténtica fortuna en un periodo de tiempo récord. Solo por concepto de venta de jugadores en los últimos 5 años, el conjunto negriazul ha generado ingresos que superan los 100 millones de dólares. Esta cifra es el resultado de un modelo de exportación de talento que no tiene comparación en la región, permitiéndoles una estabilidad que el resto de los equipos del país envidia.

Este éxito financiero se sustenta en transferencias históricas que han roto el mercado internacional. Ventas como las de Moisés Caicedo al Brighton, William Pacho al fútbol europeo, y más recientemente las de Kendry Páez al Chelsea y Justin Lerma al Borussia Dortmund, han inyectado un flujo de caja constante. Mientras Barcelona SC debe destinar gran parte de sus ingresos operativos a pagar intereses y deudas acumuladas, IDV reinvierte sus ganancias en infraestructura de primer nivel, tecnología deportiva y el fortalecimiento de sus divisiones formativas.

La gestión de los 100 millones de dólares no solo se refleja en las cuentas bancarias, sino en la solidez del proyecto institucional. IDV ha logrado algo que parece imposible para otros clubes ecuatorianos: ser autosustentable y altamente competitivo al mismo tiempo. A diferencia de los 55 millones que debe Barcelona —que representan un lastre para sus contrataciones y sueldos—, la fortuna de los Rayados del Valle actúa como un motor que les permite planificar su crecimiento a una década de distancia, sin las urgencias del día a día.

La comparación es dolorosa para la hinchada amarilla, que ve cómo el club más popular del país lucha por mantenerse a flote administrativamente mientras un club mucho más joven lidera las finanzas. La diferencia de gestión radica en que Independiente del Valle ha sabido capitalizar su cantera como una industria de exportación, mientras que Barcelona ha dependido históricamente de patrocinios y aportes que no siempre cubren el gasto de una plantilla costosa y los pasivos heredados de dirigencias anteriores.

El panorama para 2026 marca un antes y un después en el equilibrio de poder del fútbol nacional. Con 100 millones en ventas frente a 55 millones de deuda, la balanza se inclina hacia el modelo de formación y profesionalización de Sangolquí. Mientras la "U" y el "Ídolo" buscan formas de bajar sus déficits, Independiente del Valle sigue demostrando que, en el fútbol moderno, la verdadera fortuna no se encuentra solo en las taquillas o la popularidad, sino en la capacidad de transformar el talento joven en activos de clase mundial.

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