Ni Falcao ni Oyola, el nuevo fichaje que tiene Emelec pero solo cobrará 800 dólares

Emelec tiene un nuevo nombre para sus filas, pero de acuerdo a su realidad económica

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El ambiente en el Club Sport Emelec atraviesa uno de sus momentos más oscuros y polémicos, alejándose de los grandes nombres que ilusionaban a la hinchada. Mientras los fanáticos soñaban con figuras de la talla de Falcao o el retorno romántico de un referente como Oyola, la realidad del mercado de fichajes ha golpeado con una crudeza inesperada. Los reflectores no apuntan a estrellas consagradas, sino a las incorporaciones de Cagua Valencia Milton Jhair y Mayckel Jair Uriarte Llerena, quienes han llegado al equipo bajo la aprobación del técnico Guillermo Duro, pero envueltos en una trama de irregularidades financieras que indigna al entorno eléctrico.

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Lo que parece una gestión deportiva estándar esconde, según las filtraciones, una distorsión salarial alarmante que pone en entredicho la ética de la actual administración. En los documentos oficiales presentados ante los organismos de control, los contratos de estos jugadores figuran con cifras astronómicas: un sueldo de 20.000 dólares mensuales más una jugosa prima de 10.000 dólares. Sin embargo, la realidad que perciben los futbolistas es drásticamente distinta, cobrando apenas 800 dólares al mes. Esta brecha abismal entre lo que se firma y lo que se paga sugiere una maniobra de "contratos inflados" destinada a otros fines ajenos al bienestar del deportista.

Detrás de estas incorporaciones aparece la gestión de SB Sport Agency, representada por Celso Salazar y Luis Santana, quienes habrían facilitado la llegada de los jugadores bajo estas condiciones opacas. La operación, que se cerró a última hora y sin la claridad necesaria para una institución de la magnitud de Emelec, contó además con la gestión directa de Juvenil Baldeón. Este entramado de intermediarios y firmas apresuradas ha levantado sospechas sobre quiénes son los verdaderos beneficiarios del excedente de dinero que, en teoría, debería ir destinado a los salarios de los jugadores.

Esta situación no parece ser un caso aislado, sino más bien el modus operandi de la gestión de César Guzmán al frente del club. La falta de transparencia se ha vuelto una constante, donde los sueldos irreales y los presupuestos inflados se utilizan para maquillar una realidad financiera que podría ser mucho más precaria de lo que se admite públicamente. Para el socio de Emelec, resulta doloroso ver cómo el club se convierte en noticia por escándalos administrativos y contratos "fantasma" en lugar de por sus logros deportivos o su solidez institucional.

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La indignación crece al considerar que, mientras el club se desangra en deudas y demandas en la FIFA, se sigan permitiendo este tipo de prácticas que comprometen el futuro del equipo. El hecho de que jugadores profesionales acepten cobrar una fracción mínima de lo que figura en sus contratos legales expone una vulnerabilidad que las agencias de representación parecen aprovechar. Es una señal de alerta máxima para los entes reguladores del fútbol ecuatoriano, quienes deberían investigar por qué existe una discrepancia tan salvaje entre la contabilidad oficial y los depósitos reales.

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