Mientras a Benedetto y Rojas los insultaron, el único jugador de Barcelona SC al que aplaudieron en el Monumental
Luego de perder contra Argentinos Juniors, solo un jugador se llevó el reconocimiento de los hinchas del Ídolo
En medio de la tormenta de críticas y el ambiente hostil que envolvió al Estadio Monumental tras la caída ante Argentinos Juniors, hubo un oasis de reconocimiento para un solo protagonista. Mientras figuras de alto perfil como Darío "Pipa" Benedetto y Joao Rojas abandonaban el campo bajo una ensordecedora lluvia de insultos y reproches, la hinchada "canaria" decidió hacer una excepción notable. El único jugador de Barcelona SC que logró escapar al castigo verbal de la grada y fue despedido con aplausos fue el mediocampista Jhonny Quiñónez.
Este gesto de la afición no fue gratuito, sino una respuesta directa al despliegue físico y la entrega que mostró Quiñónez durante los 90 minutos. A diferencia de otros compañeros que lucieron erráticos o faltos de ritmo, Jhonny se convirtió en el pulmón del equipo, recuperando balones y tratando de dar una salida limpia en un mediocampo que por momentos parecía naufragar. Para el exigente hincha de Barcelona, el esfuerzo no se negocia, y vieron en el volante una actitud de lucha y sacrificio que contrastó drásticamente con la apatía de las estrellas internacionales.
La ovación a Quiñónez funcionó también como un mensaje indirecto para el resto del plantel. Al aplaudir al "5" y abuchear a los atacantes, la grada dejó claro que ya no se deja deslumbrar por los nombres o los peinados llamativos. Mientras a Benedetto se le criticó su incapacidad para controlar un balón y a Rojas su falta de peso en la creación, a Quiñónez se le premió por ser el único que parecía entender la urgencia de jugar una Copa Libertadores, corriendo cada pelota como si fuera la última.
Desde las tribunas, el veredicto fue que Quiñónez jugó "a lo Barcelona". En una noche donde la técnica falló y la táctica de César Farías fue cuestionada, el mediocampista ecuatoriano puso el pundonor que la historia del club exige. Los hinchas valoraron que, incluso cuando el equipo se desordenó tras los cambios y quedó expuesto en defensa, Jhonny mantuvo la compostura y trató de tapar los huecos que dejaron las improvisaciones en el esquema, convirtiéndose en el único punto alto de una jornada para el olvido.
El contraste fue doloroso para las nuevas incorporaciones. Ver cómo un jugador de perfil más bajo recibía el cariño de la gente mientras el "mega crack" argentino salía custodiado y humillado, marca un precedente en el vestuario. Los aplausos para Quiñónez son una prueba de que la hinchada sabe distinguir entre quienes vienen a "vender humo" y quienes realmente están dispuestos a sudar la camiseta bajo la presión del Monumental. Jhonny se ganó un respeto que hoy parece ser un lujo escaso en el plantel de Farías.